Cardenal Bagnasco: «Si la Iglesia renunciara a educar, se negaría a sí misma»

El cardenal Angelo Bagnasco aseguró que "la fe es la realidad más alta y más cierta, ya que Cristo es la verdad plena, es vida sin fin, es el camino que conduce a la verdad y la vida". "Nos toca a todos nosotros —docentes, educadores, catequistas, comunidad cristiana— ayudar a los jóvenes a encontrarse a sí mismos, a abrir horizontes, a tener confianza, a resistir la indiferencia, a descubrir la belleza de la fe cristiana", afirmó.

Cardenal Bagnasco Si la Iglesia renunciara a educar
Foto: Arcidiocesi di Genova,

El cardenal y presidente del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE), Angelo Bagnasco, aseguró que «si la Iglesia renunciara a educar, renunciaría a evangelizar, se negaría a sí misma», el martes 23 de febrero, durante su ponencia ‘El compromiso de la Iglesia con la educación’, en la primera sesión del Foro sobre el currículo de Religión, organizado la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura de la Conferencia Episcopal Española (CEE). El prelado habló de la misión educativa de la Iglesia, la cultura de la nada y el despertar de la conciencia y las expectativas de los jóvenes.

Sostuvo que todos somos educadores y que la realidad de los jóvenes interpela a los jóvenes, al referirse a la figura del educador. «Por eso, la primera pregunta recae en el educador, quien debe plantearse si es una persona viva, libre, si su presencia, más que ser eficiente, irradia, es luminosa y benéfica para quienes se acercan a él, lo ven, lo escuchan», aseguró, tras afirmar que educar significa ayudar al hombre a ser libre, introducirle a la vida. «La responsabilidad educativa de la Iglesia no es una iniciativa suya particular, sino que es intrínseca a su misión evangelizadora: si la Iglesia renunciara a educar, renunciaría a evangelizar, se negaría a sí misma», ratificó.

«Si educar significa abrir a la vida, conocer quiénes somos, tener los criterios para elegir qué hacer y cómo vivir, aprender a ser libres y a amar, confiar en uno mismo, distinguir entre el bien y el mal, estar con otros, apreciar el sacrificio y descubrir la belleza de los ideales, resistir en las pruebas y tener coraje ante los desafío, entonces la fe es la realidad más alta y más cierta, ya que Cristo es la verdad plena, es vida sin fin, es el camino que conduce a la verdad y la vida», enfatizó, tras recordar que gracias al Evangelio, Europa llegó a una concepción antropológica de altura y plenitud que no tiene comparación en ningún otro lugar de la tierra. Bagnasco explicó que la cultura contemporánea que parece que no tiene nada que decirle a los jóvenes «nada significativo que caliente el corazón y llene el alma».

Consideró que «este tiempo encierra una oportunidad que no debemos dejar pasar: la de ‘pensar’ y ‘elegir'». «La cultura nihilista, que conduce a evidentes derivas antihumanistas, suscita una pregunta: ¿por qué la ausencia de sentido y valor?, ¿hacia dónde vamos? No es una pregunta instrumental sobre cómo funcionan el hombre y el cosmos, es trascendental porque trata de nuestro estar en la tierra y en el tiempo: ¿Qué será de mí?, ¿Cómo salvar mi vida? Podemos renunciar a cuestionarnos adaptándonos al pensamiento único, pero así estaríamos faltando a nuestra inteligencia, que no puede vivir sin verdad y en soledad radical. Se está produciendo el despertar de la conciencia; quizás un despertar lento e incierto, pero imparable», enfatizó. «Nos toca a todos nosotros —docentes, educadores, catequistas, comunidad cristiana— ayudar a los jóvenes a encontrarse a sí mismos, a abrir horizontes, a tener confianza, a resistir la indiferencia, a descubrir la belleza de la fe cristiana», afirmó el cardenal Bagnasco, que insistió que «si la Iglesia renunciara a educar, se negaría a sí misma».

Ponencia del cardenal Bagnasco en PDF.

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