Voluntarios católicos ayudan a desplazados por inundaciones en Pakistán

El encargado de los capuchinos en Karachi y coordinador del grupo de voluntarios 'Embajadores de Cristo', Nazir John, precisó que "sin ninguna discriminación de credo" llegan a la gente de "los barrios marginales, donde la población tiene serias dificultades y está realmente desamparada", El secretario ejecutivo de Caritas en Karachi, Mansha Noor, aseguró que "desde el primer día de la emergencia" organizaron la distribución de "alimentos y botellas de agua mineral, llegando a más de 1000 familias".

Voluntarios católicos inundaciones Pakistán

Varios grupos de voluntarios católicos asisten a los desplazados por inundaciones en Karachi, Pakistán. Las lluvias que son típicas de la temporada de los monzones comenzaron el 22 de agosto pasado y causaron daños severos. Actualmente, gran parte de la infraestructura de la ciudad pakistaní está destruida y sumergida. El secretario ejecutivo de la Comisión de Comunicaciones Sociales de los obispos de Pakistán, Qaisar Feroz, sigue a varios grupos de voluntarios como los capuchinos en Karachi. Pidió que «no se ignore a los pobres y que el gobierno desempeñe un papel vital en ayudar a las personas en este momento de necesidad».

El encargado de los capuchinos en Karachi y coordinador del grupo de voluntarios ‘Embajadores de Cristo’, Nazir John, precisó que «en los últimos tres días» distribuyeron «alimentos a 600 personas» y que a diario sirven a 200 desplazados. «Empezamos a distribuir desayunos a 100 familias de nuestra zona. Sin ninguna discriminación de credo, estamos llegando a la gente de los barrios marginales, donde la población tiene serias dificultades y está realmente desamparada», afirmó John. El secretario ejecutivo de Caritas en Karachi, Mansha Noor, aseguró que «desde el primer día de la emergencia, el Comité de Gestión de Desastres» de la entidad organizó «la distribución de alimentos y botellas de agua mineral, llegando a más de 1000 familias».

 «Distribuimos lonas en particular a las familias que han sufrido daños en el techo de su casa por las fuertes lluvias. En los primeros dos días -28 y 29 de agosto- fue muy difícil llegar a las personas, sobre todo debido a la falta de electricidad y la falta de redes de telefonía celular. Muchos se ofrecieron como voluntarios para ayudarnos a distribuir comida de puerta en puerta, caminando en el agua, en las calles», explicó Noor. «El agua de lluvia, junto con las aguas residuales también entraron en nuestra oficina de Caritas, arruinando materiales y muebles, o destruyendo documentos. Pero, a pesar de estas dificultades, continuamos nuestra misión de estar cerca de los más necesitados», afirmó.

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