Gobierno sandinista ordena cerrar canal televisivo de la Conferencia Episcopal de Nicaragua

El gobierno de Daniel Ortega ordenó cerrar el canal 51, Canal Católico, un día después de que el obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez, denunció que padece «persecución» y que hará un ayuno indefinido «a agua y suero» en señal protesta hasta que cese el acoso. Álvarez, encargado del área de Comunicación de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, aseveró que lo que quiere el gobierno «es una Iglesia muda, que no anuncie la esperanza del pueblo».

El gobierno sandinista de Daniel Ortega ordena cerrar el canal televisivo de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), un día después de que el obispo de Matagalpa y administrador apostólico de Estelí, Rolando Álvarez, denunció que padece «persecución» de las autoridades y que hará un ayuno indefinido «a agua y suero» en señal protesta hasta que cese el acoso. La empresa ‘Claro Nicaragua’ precisó, en un comunicado publicado el 20 de mayo pasado, que el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor), de propiedad del gobierno, ordenó que «el canal 51, Canal Católico» sea «eliminado de la grilla de programación del servicio».

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Álvarez, encargado del área de Comunicación de la CEN y está a cargo del canal católico, aseveró que lo que quiere el gobierno «es una Iglesia muda, que no anuncie la esperanza del pueblo» y no denuncie el «pecado personal y de las estructuras de injusticia». «La Palabra de Dios no está encadenada», afirmó el prelado, en una conferencia de prensa improvisada el sábado 21 de mayo desde la parroquia Santo Cristo de Esquipulas, en las afueras de Managua. En un video mensaje difundido la noche del 19 de mayo pasado, el obispo Álvarez denunció que había sido «perseguido durante todo el día por la policía sandinista».

Precisó que los agentes le indicaron que «seguían órdenes», e incluso sostuvo que la persecución policial afectó a su entorno familiar. Además, aseguró que los policías le dijeron que lo seguían por su «seguridad». «Pero ya sabemos que la inseguridad de este país es precisamente la policía. Los que nos hacen sentir inseguros con esa persecución son ustedes, hermanos policías», lamentó, después que el gobierno sandinista ordena cerrar el canal católico. Además del prelado, el sacerdote Harvin Padilla, de la diócesis de Masaya, denunció que también es perseguido y acosado por policías y paramilitares afines al régimen de Ortega, por lo que la jurisdicción eclesiástica manifestó «tristeza y preocupación por el acoso y hostigamiento» de los últimos días.

«Pedimos a las autoridades implicadas que cesen en este comportamiento y permitan respetuosamente que cada hermano, pueda desarrollar sus derechos, libertades y garantías humanas y constitucionales sin obstáculos y temor», enfatizó. El obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, aseguró en tuit que «aunque la dictadura saque del aire al Canal Católico, todo será inútil», dado que «la Iglesia seguirá proclamando el Evangelio de la esperanza y de la justicia». A inicios de mayo, la Asamblea Nacional de Nicaragua, controlada con una mayoría de más del 80% por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Ortega, aprobó un informe que acusa a obispos y sacerdotes de participar en lo que considera un intento de golpe de Estado en 2018.

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