Francisco reconoce martirio de 2 sacerdotes asesinados por odio a la fe en Argentina

El Papa autorizó el reconocimiento del martirio de los sacerdotes Pedro Ortiz de Zárate y Juan Antonio Solinas, quienes fueron masacrados por tribus tobas y mocovíes cuando evangelizaban en el Valle del Zenta en 1683.

Reconocen martirio de 2 sacerdotes
Foto: Mártires del Zenta.

Francisco reconoce el martirio de 2 sacerdotes misioneros asesinados por odio a la fe el 27 de octubre de 1683 en el Valle del Zenta —en el Norte Grande de la actual Argentina—. El Pontífice firmó los decretos de la Congregación para las Causas de los Santos, el miércoles 13 de octubre, tras reunirse en audiencia con el cardenal y prefecto, Marcello Semeraro. El sacerdote diocesano Pedro Ortiz de Zárate y el presbítero jesuita Juan Antonio Solinas, conocidos como los ‘Mártires del Zenta’, fueron masacrados por tribus tobas y mocovíes cuando evangelizaban a las poblaciones y asistían a los pobres, junto con 18 laicos, entre los que había también algunos indígenas conversos. Los sacerdotes se internaron en la zona del Chaco salteño para llevar la Palabra de Dios, pero fueron martirizados

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El Papa dio el visto bueno, al autorizar a la Congregación para la Causa de los Santos a promulgar los decretos relativos al martirio de los 2 siervos de Dios, después de ser aprobado el proceso de beatificación en una reciente reunión de la Congregación de Obispos y Cardenales. Los 2 sacerdotes masacrados en el Valle del Zenta iniciaron de forma oficial su camino hacia los altares, después que Francisco reconoce su martirio. La historia de los mártires se remonta a 1683 cuando en el Valle de Zenta, a 3 kilómetros de Pichanal en la capilla de Santa María, fue consumado la matanza del presbítero Pedro Ortiz de Zárate, vicario de Jujuy, del sacerdote jesuita Antonio Solinas y sus acompañantes criollos y aborígenes. El asesinato se produjo después de la celebración de la Misa en el fuerte San Rafael, cuando fueron rodeados por unos 150 indígenas que se habían acercado a ellos al fingir intenciones pacíficas. Cuando los misioneros se vieron indefensos y rodeados, los agresores los atacaron con con lanzas y hachas. Posteriormente los torturaron, mutilaron y decapitaron antes de someter los cuerpos a prácticas antropofágicas.

El obispo de Orán, Luis Scozzina, precisó a ‘AICA’ que esta noticia coincide con la celebración del 60 aniversario diocesano, por lo que hizo un recorrido por la historia de la jurisdicción eclesiástica, que desde sus orígenes posee una impronta misionera. Scozzina destacó a los primeros misioneros evangelizadores, tras indicar que la sangre de ellos «hoy reconocida por la Iglesia, y su testimonio de la fe nos da ese origen, el de ser una Iglesia en misión». El obispo de Jujuy, Daniel Fernández, enfatizó que «el regalo de este beato, modelo de esposo, padre, hombre público, sacerdote y misionero es un gran aliento para nuestra Iglesia que peregrina» en la provincia del Norte Grande del país. El obispo castrense y delegado episcopal para las Causas de los Santos, Santiago Olivera, aseguró que «el camino hacia la beatificación de los mártires argentino e italiano, conocidos como ‘Mártires del Zenta’, es una nueva gracia para la Iglesia en Argentina». «Antes de ser patria, hombres y mujeres, también laicos, derramaban su sangre por la fe, por la fraternidad, por el encuentro, por la fe», precisó, al exhortar que «este sea el compromiso de todos los que recibimos con alegría este martirio: ser capaces de entregar aún la propia vida por las convicciones, por la creencia, por la fe, por el amor a Jesucristo, por el amor a la Iglesia».

Pedro Ortiz de Zárate nació el 29 de junio de 1626 en San Salvador de Jujuy, Argentina, en una familia de origen vasco, tal como precisó ‘Vatican News’, después que el Papa Francisco reconoce el martirio de 2 sacerdotes asesinados en el Valle del Zenta. A los 17 años se casó con una mujer rica y tuvo 2 hijos. Tras la muerte de su esposa, siguió la vocación sacerdotal y se ordenó en 1657. Su vida estuvo marcada por una intensa actividad apostólica entre los nativos, un compromiso con la oración, la atención al culto divino y la música sagrada, y la administración de los sacramentos a los pobres y los enfermos. Juan Antonio Solinas nació en Oliena, en la provincia de Nuoro, e ingresó en la Compañía de Jesús en 1663. Después de su noviciado en Cagliari, hizo su profesión religiosa el 16 de junio de 1665. En los primeros meses de 1672 mostró a sus superiores su vocación misionera, orientada hacia los aborígenes americanos. Su primer campo de apostolado fue la Reducción de Itapúa, Paraguay, donde se distinguió por su celo apostólico y su caridad hacia los nativos. En 1683 fue enviado a la misión del Chaco, junto con Pedro Ortiz de Zárate, con quien compartió el martirio.

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