El Padre Maccalli habla de sus 2 años de secuestro por islamistas

El Padre Luigi Maccalli, misionero italiano de Sociedad de Misiones Africanas, habló de las situaciones que vivió física y espiritualmente durante los 2 años en los que estuvo secuestrado por islamistas vinculados a Al Qaeda. "El objetivo de los yihadistas era convertirme al islam", aseguró el Padre Maccalli, quien indicó los islamistas ejercieron "sobre todo una presión psicológica".

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Foto: Video Facebook Società delle Missioni Africane.

El Padre Luigi Maccalli, misionero italiano de Sociedad de Misiones Africanas (SMA), habló de sus 2 años en los que estuvo en cautiverio en el desierto, tras su secuestro en Níger, en la frontera con Burkina Faso, perpetrado por islamistas vinculados a Al Qaeda. El sacerdote -recientemente liberado en Malí- precisó las situaciones que vivió física y espiritualmente durante su secuestro, en un video que fue publicado por su congregación.

«El objetivo de los yihadistas era convertirme al islam», aseguró el Padre Maccalli, quien indicó que los islamistas ejercieron «sobre todo una presión psicológica». Recordó que fue secuestrado al final de un «día tranquilo», en la noche del 17 al 18 de septiembre de 2018, en el que estaba «preparando la Misa para la mañana siguiente y me había puesto el pijama». Indicó que fue entonces cuando llegaron los ruidos en la misión y sostuvo que al principio pensó que era gente que necesitaba el servicio de farmacia. «Al salir encontré hombres armados que me rodearon, me ataron de manos y me llevaron», relató. El Padre Maccalli sostuvo que poco después comenzaron las presiones para que se convirtiera al islam.

«Me decían cosas como: ‘Vas a morir, irás al infierno, debes convertirte en musulmán’. Aún así les guardo rencor a mis secuestradores porque no saben lo que hacen. Hay jóvenes que quedaron atrapados en esta red, están adoctrinados», lamentó. El presbítero aún se muestra conmovido cuando habla de este cautiverio en el desierto «en medio de la nada, sin puntos de referencia». Afirmó que durante su secuestro se dedicaba a preparar algo para comer y rezar el Rosario que el mismo «había fabricado con una pequeña cuerda». «Lloré. Me sentí perdido, le pregunté al Señor: ‘¿Dónde estás?’. Estaba enfadado con Dios pero sentía que Él estaba conmigo», admitió.

El Padre Maccalli indicó también, en una entrevista a Fides, que estos 2 años de secuestro en el desierto fueron «un tiempo de gran silencio, purificación, un regreso a los orígenes y a lo esencial». «Desde el 20 de mayo teníamos una pequeña radio, que nos ofrecieron y escuchábamos las noticias en RFI, Radio Vaticano, BBC para ver cómo iba el mundo, porque lo más difícil era no tener contacto con el mundo exterior», detalló, al recordar que pudo escuchar el comentario sobre el Evangelio dominical de Radio Vaticano todos los sábados y hasta una vez la Misa en vivo de Pentecostés de este 2020 celebrada por Francisco. «Seguimos rezando porque hay otros rehenes, compartí los sufrimientos con ellos, es duro, es largo, es realmente difícil. Hay que rezar a Dios para que sean fuertes, para que todo salga bien», imploró.

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