Ejército de Birmania ocupa y socaba templo católico

Los militares ocuparon durante 4 días la iglesia católica de la Madre de Dios, en la localidad de Moebye, en la diócesis de Pekhon. «Pero no sólo lo ensuciaron y devastaron, rompiendo estatuas y mobiliario: antes de abandonarlo, llenaron el edificio de minas antipersona, escondiéndolas por todas partes, en el suelo, en los bancos, detrás de los libros sagrados, para hacer daño», denunció el padre Julio, párroco del lugar.

Ejército de Birmania ocupa y socaba
Foto: UCA News.

El ejército de Birmania ocupa y socaba recientemente durante 4 días la iglesia católica de la Madre de Dios, en la localidad de Moebye, en la diócesis de Pekhon, en el centro-este del país. El conflicto civil en Birmania no perdona a las iglesias y otros lugares de culto, dado que los militares ocuparon el templo católico del 8 al 12 de septiembre. En la actualidad, los jóvenes católicos y los voluntarios se dedican a limpiar y, con mucho cuidado, a sacar las minas que dejaron en el edificio y sus alrededores.

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«Los militares optaron por refugiarse y acampar en la iglesia, porque sabían que los jóvenes no la atacarían, por oportunismo y para salvarse», indicó el padre Julio, párroco del lugar. «Pero no sólo lo ensuciaron y devastaron, rompiendo estatuas y mobiliario: antes de abandonarlo, esta mañana, llenaron el edificio de minas antipersona, escondiéndolas por todas partes, en el suelo, en los bancos, detrás de los libros sagrados, para hacer daño. Son actos atroces e irrespetuosos que condenamos. Pedimos que dejen las iglesias al margen del conflicto», denunció el presbítero, después que el ejército de Birmania ocupa y socaba el templo católico.

Fuentes locales afirmaron que en algunas zonas de Birmania, como en el norte, hay fuertes combates entre el ejército y las fuerzas de resistencia. En otras zonas existe un conflicto de baja intensidad que afecta a ciudades como Yangon, Mandalay, Pathein. «No tenemos seguridad, a pesar de que la junta militar anunció su voluntad de suavizar las restricciones a la vida social y civil», enfatizó Joseph Kung, católico de Yangon y director de un instituto universitario privado. «Más de un año y medio después del golpe, la gente está realmente cansada del conflicto y quiere volver a la vida normal. Como católicos, seguimos esperando y rezando, siguiendo a nuestros pastores que nos invitan a vivir con fe este tiempo de sufrimiento y de prueba», aseguró.

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