CURSO «LA FE CRISTIANA»: TEMA 29. LA PERSONA Y LA SOCIEDAD.

Continuación de Curso «La fe cristiana»: Tema 28. La gracia y las virtudes.

Por Juan María Gallardo.

Para la persona humana la vida social no es algo accesorio, sino que deriva de la sociabilidad: la persona crece y realiza su vocación sólo en unión con los demás.

Presentación de Tema 29. La persona y la sociedad

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  • La sociabilidad humana

Dios no ha creado al hombre como un «ser solitario», sino que lo ha querido como un «ser social» (cfr. Gn 1,27; 2,18.20.23). Para la persona humana la vida social no es algo accesorio, sino que deriva de una importante dimensión inherente a su naturaleza: la sociabilidad. El ser humano puede crecer y realizar su vocación sólo en unión con los otros.

Esta natural sociabilidad se hace más patente a la luz de la fe, ya que existe una cierta semejanza entre la vida íntima de la Santísima Trinidad y la comunión —común unión, participación— que se debe instaurar entre los hombres; y todos han sido igualmente redimidos por Cristo y están llamados al único y mismo fin. La Revelación muestra que la relacionalidad humana debe estar abierta a toda la humanidad, sin excluir a nadie; y debe caracterizarse por una plena gratuidad, ya que en el prójimo, más que un igual, se ve la imagen viva de Dios, por quien es necesario estar dispuesto a darse hasta el extremo.

El hombre, por tanto, «está llamado a existir ‘para’ los demás, a convertirse en un don» aunque no se limite a esto; está llamado a existir no sólo ‘con’ los demás o ‘junto’ a los demás, sino ‘para’ los demás, lo que implica servir, amar. La libertad humana «se envilece cuando el hombre, cediendo a una vida demasiado fácil, se encierra como en una dorada soledad».

Fragmento del texto original Tema 29. La persona y la sociedad de Enrique Colom.

CURSO «LA FE CRISTIANA»: TEMA 29. LA PERSONA Y LA SOCIEDAD.

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