Cardenal Brenes califica de «acto de terrorismo» el ataque incendiario en la catedral de Managua

El arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, calificó de "acto de terrorismo" el ataque perpetrado por un desconocido que ingresó en la catedral local de la capital de Nicaragua y arrojó una bomba molotov que desencadenó un incendio, que destruyó el sagrario y la imagen histórica de la Sangre de Cristo. El prelado pidió una investigación profunda sobre los ataques contra la fe del pueblo católico.

El cardenal y arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, calificó de «acto de terrorismo» el ataque perpetrado por un desconocido que ingresó en la catedral local de la capital de Nicaragua y arrojó una bomba molotov que desencadenó un incendio, que destruyó el sagrario y la imagen histórica de la Sangre de Cristo, muy venerada en el país, el viernes 31 de julio. La Arquidiócesis de Managua indicó en un comunicado que el hecho fue «un acto de profanación totalmente condenable, por lo que debemos permanecer en constante oración para derrotar a las fuerzas malignas». En la capilla de la catedral de Managua se encuentra el Santísimo en el sagrario, y la consagrada y venerada imagen de la Sangre de Cristo, de casi 400 años frente a la cual san Juan Pablo II se arrodilló en su visita al país, en febrero de 1996.

El prelado convocó a los sacerdotes y fieles de Nicaragua a un día «de oración, silencio, llanto y súplica», como acto de desagravio por el atentado que sufrió la catedral de Managua,  que se realizó el domingo 2 de agosto. «Les convoco a un día de oración, silencio, llanto y súplica por el ultraje, irrespeto, sacrilegio y profanación a Jesús en su presencia real del Santísimo Sacramento y ante la destruida y calcinada imagen de la Sangre de Cristo y mirando la Cruz que permanece en pie, aferrarnos a ella y clamar como lo hizo Él desde el Calvario y que lo han repetido muchos cristianos en el mundo, ‘perdónalos, porque no saben lo que hacen’, ‘Señor, ten misericordia de tu pueblo'», indicó el cardenal Brenes en la convocatoria realizada en un mensaje titulado ‘Domingo de rogativa y silencio como acto de desagravio‘, tras el ataque contra el templo.

Brenes consideró que el atentado fue como una «acción demoníaca» que «no solo ha herido a Jesús en el Santísimo Sacramento, a la consagrada y venerada Imagen de la Sangre de Cristo, a su capilla, lugar de culto, a nuestra Iglesia Catedral, templo madre de nuestra Arquidiócesis, sino también a todos nosotros sacerdotes, religiosos, religiosas, fieles católicos, devotos de esta consagrada imagen, hombres y mujeres cercanos de buena voluntad». Exhortó a los fieles a «la paz en nuestro corazón, para no caer en la tentación de la provocación y odio». Además, pidió una investigación profunda sobre los ataques contra la fe del pueblo católico, para esclarecer «quienes son los autores intelectuales y materiales de este acto macabro y sacrílego» que «ofende y hiere los sentimientos de todos». «Quiero dejar muy claro, porque puede haber especulaciones, de decir que fue producto de una candela o de una veladora. ¡Quiero decir que no había veladoras allí!», ratificó, al asegurar que fue un acto planificado y no un accidente. Recientemente, hubo otros ataques contra capillas en el país. El 29 de julio pasado, desconocidos profanaron con «saña y odio» la capilla de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Masaya; mientras que ocurrió un hecho similar el 27 de julio cuando desconocidos arrastraron por el suelo el Sagrario de Jesús Sacramentado del Sagrario de la capilla Nuestra Señora del Carmen, ubicada en la parroquia Nuestro Señor de Veracruz, Masaya.

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