‘INFORME DE LIBERTAD RELIGIOSA EN EL MUNDO 2021’: BIELORRUSIA.

Por Jennifer Almendras.

Marco legal sobre libertad religiosa y su aplicación efectiva

El ‘Informe de Libertad Religiosa en el Mundo 2021’ (ILR) indicó que «el artículo 31 de la Constitución garantiza la libertad de religión y permite a los individuos manifestar sus creencias religiosas y reunirse para rezar en común, siempre y cuando no realicen ningún acto prohibido por la ley».

«La Ley sobre Libertad de Conciencia y Organizaciones Religiosas de 1992 define más específicamente el marco legal de las religiones en Bielorrusia. El artículo 6 estipula la igualdad de todas las religiones ante la ley. Las religiones pueden participar en la vida pública y utilizar los medios de comunicación estatales siempre que no intervengan en las ‘actividades de los partidos políticos u otras asociaciones públicas con fines políticos’. Los artículos 14 y 15 establecen diferencias entre comunidades religiosas —organizaciones con un mínimo de 20 miembros adultos que viven en una o más localidades cercanas— y asociaciones religiosas —constituidas por 10 o más comunidades religiosas, una de las cuales, al menos, debe tener más de 20 años de actividad en Bielorrusia—. Estas últimas tienen derecho a fundar monasterios, órdenes religiosas tanto masculinas como femeninas, misiones religiosas y centros educativos», explicó el ILR.

Afirmó que «conforme al artículo 13, solo los ciudadanos bielorrusos pueden dirigir organizaciones religiosas», mientras que «el artículo 29 limita a solo un año el período de actividad de los misioneros extranjeros que no tengan la nacionalidad bielorrusa, período que las autoridades pueden ampliar o reducir». «Bielorrusia y la Iglesia ortodoxa bielorrusa (BOC) del Patriarcado de Moscú firmaron un acuerdo que establece una relación especial entre ambas», aseguró.

Incidentes y acontecimientos

Relacionado con los cristianos —protestantes— 

«En julio de 2019, en Minsk, capital de Bielorrusia, la Iglesia pentecostal ‘Hágase tu voluntad’ aún no había conseguido reunirse para celebrar sus servicios por miedo a la sanción ya que los funcionarios encontraron varios motivos para denegar su cuarta solicitud de registro desde 2017. En una de las ocasiones el motivo de que se rechazara fue que el credo de la Iglesia ‘es desconocido en Bielorrusia’. En octubre de 2018, la policía obligó a un baptista y a su esposa a dejar de cantar y de ofrecer textos cristianos a la salida del mercado de Lepel», aseguró. «Nos detuvieron como a delincuentes y nos llevaron a la comisaría», declaró Andrei Fokin.

Católicos

Aseveró que a lo largo del período estudiado en el informe —2018-2019—, «no se renovaron los visados de un año a varios sacerdotes católicos procedentes de Polonia, a pesar de las peticiones realizadas por los obispos». «Para ello se utilizaron distintos pretextos; por ejemplo, a uno de los sacerdotes se le negó la renovación del visado por haber cometido varias infracciones de tráfico. En otro de los casos, los católicos de la zona protestaron a las autoridades y consiguieron que se anulase la decisión. Los representantes católicos denunciaron que, en realidad, el Estado está llevando a cabo una política deliberada dirigida a reducir el número de sacerdotes católicos que sirven en Bielorrusia. También se restringieron las actividades de un sacerdote católico ruso: le permitieron permanecer en Vítsebsk para seguir construyendo la nueva iglesia, pero le prohibieron celebrar misas».

«En 2018, los funcionarios de prisiones siguieron denegando de forma reiterada el acceso a los sacerdotes católicos romanos, pastores protestantes e imames para visitar a los internos de las cárceles. En julio de 2019, un decreto del Consejo de Ministros estableció el pago de una tarifa en los actos públicos para cubrir los costes de los servicios públicos como la policía, los sanitarios y la limpieza. Posteriormente, el Ministerio del Interior declaró que esta tarifa no se aplicaría necesariamente a los actos realizados en los locales previstos a tal efecto como iglesias y cementerios. Sin embargo, los organizadores greco-católicos de una peregrinación anual tuvieron que cancelar la 25ª edición de dicho acto a causa de la tarifa ‘inasumible’ por el servicio de la policía. La policía quería cobrar a la comunidad greco-católica 3825 rublos —1800 dólares estadounidenses— por esta peregrinación», explicó.

Cristianos ortodoxos

Mencionó que «en la primavera de 2018 se negó la entrada al país a 2 sacerdotes ortodoxos procedentes de Rusia invitados por el arzobispo Dimitry —Drozdov— de Vítebsk para atender parroquias de su diócesis».

Conflicto postelectoral relacionado con las comunidades religiosas

«El año 2020 fue una época turbulenta y dramática en Bielorrusia. El 9 de agosto se celebraron elecciones presidenciales y, según sus resultados, se supone que Alexander Lukashenko consiguió el 80% de los votos para su sexto mandato consecutivo, frente al 10% de la candidata de la oposición, Sviatlana Tsikhanouskaya. El resultado oficial fue enormemente cuestionado y suscitó protestas por todo el país. Las comunidades religiosas representaron un importante papel en las manifestaciones de la oposición. La Iglesia católica bielorrusa mostró su apoyo a los manifestantes y en el período posterior a las elecciones, el arzobispo católico de Minsk y Mohilev, Tadeusz Kondrusiewicz, hizo un llamamiento a las autoridades bielorrusas para que pusieran fin a la violencia, diciendo que el baño de sangre en las calles bielorrusas era un ‘pecado que pesa enormemente sobre la conciencia de aquellos que dan órdenes criminales y cometen la violencia’. El 19 de agosto, el arzobispo Kondrusiewicz fue a rezar a la salida de la prisión en la que se decía que estaban torturando a los manifestantes detenidos. Cuando expresó su deseo de visitar a los presos, las autoridades le negaron la entrada», enfatizó.

Aseguró que «la Iglesia ortodoxa de Bielorrusia del Patriarcado de Moscú no ha dado una respuesta uniforme». «Por un lado, la jerarquía de la Iglesia, que mantiene estrechos vínculos con Rusia y, por lo tanto, reconoció los resultados de las elecciones, prefirió mantenerse ‘neutral’ durante las manifestaciones. Sin embargo, hubo obispos y numerosos sacerdotes que manifestaron su postura en contra del Gobierno y apoyaron a los manifestantes. Debido a las fuertes presiones de los fieles bielorrusos, y probablemente de su propio clero, esta Iglesia cambió de postura. Muchos cristianos protestantes se unieron a las manifestaciones o las apoyaron y a algunos de ellos les han arrestado y condenado. El 14 de agosto, los pentecostales y carismáticos hicieron oficialmente un llamamiento a las autoridades para que detuviesen la violencia, pusieran en libertad a todos los detenidos y entablaran un diálogo pacífico con el pueblo», indicó.

«El 31 de agosto, agentes de las fuerzas de seguridad fronterizas de Bielorrusia impidieron que el arzobispo Kondrusiewicz regresara de Polonia. Aunque el arzobispo es ciudadano bielorruso, las autoridades declararon que su pasaporte no era válido. Le obligaron a permanecer en Polonia, para consternación de los ciudadanos bielorrusos, que manifestaron su solidaridad con el arzobispo con independencia de su filiación religiosa. El 1 de septiembre, el presidente Alexander Lukashenko declaró que habían impedido volver a entrar el arzobispo porque ‘recibe órdenes de Polonia y mezcla Iglesia y política’. La comunidad internacional también condenó el exilio forzoso del arzobispo Kondrusiewicz. En un ambiente de solidaridad, el 5 de septiembre se celebró en la iglesia roja de Minsk una misa que contó con una asistencia masiva y fue presidida por el obispo Jury Kasabucki de Minsk-Mogilev. Este último instó a los católicos a permanecer unidos, insistiendo en que los ‘actos y las declaraciones’ del arzobispo se habían ajustado a la enseñanza católica y a la ley bielorrusa. ‘Es obvio que están intentando presionar a la Iglesia, lo que significa, de hecho, que están persiguiendo a la Iglesia… aunque nadie lo diga abiertamente, como tampoco lo hacían cuando la persecución era más grave en la época soviética. Los hechos demuestran que ahora la situación es similar’. Posteriormente, el obispo recibió una advertencia de la Fiscalía bielorrusa», aseguró el informe.

Mencionó que «poco después de que se prohibiera volver a entrar al arzobispo Kondrusiewicz, empezaron a darse incidentes contra sacerdotes». «Finalmente, el 24 de diciembre permitieron al arzobispo Tadeusz Kondrusiewicz regresar a Bielorrusia después de 16 semanas en el exilio. Al día siguiente presidió dos misas de Navidad en Minsk. El regreso ha sido el resultado de la mediación llevada a cabo por el nuevo nuncio apostólico en Bielorrusia y el Vaticano. Según el ministro de Exteriores bielorruso, Vladimir Makei, al recibir una carta personal del Papa Francisco, el presidente Alexander Lukashenko decidió que la próxima llegada de la festividad de Navidad era una buena razón para tomar esta decisión ‘a pesar de todas las cosas negativas de esta persona», enfatizó. En una entrevista que concedió a medios de comunicación polacos posteriormente, el arzobispo Kondrusiewicz aseguró que él «trabaja por el Evangelio y por la reconciliación en el país y que no ha conspirado contra las autoridades del Estado bielorruso».

Futuro de la libertad religiosa

Reiteró que Bielorrusia pasó varios meses de «agitación política y manifestaciones públicas en las que se vieron amenazados la mayor parte de los derechos humanos, incluida la libertad religiosa». «La tendencia se dirige hacia un control cada vez más autoritario con el riesgo de que tenga graves consecuencias para las organizaciones religiosas del país. El estado de Derecho se aplica de forma desigual sobre la libertad religiosa y sigue dependiendo del capricho de las autoridades, lo que con frecuencia se traduce en acciones caóticas y arbitrarias contra varias comunidades religiosas, incluida la ortodoxa», lamentó.

«Bielorrusia se encuentra atrapada entre las demandas populares de una democracia al estilo occidental y los intereses nacionales e internacionales en el statu quo regional. Estos actores, tanto nacionales como extranjeros, pretenden socavar la autoridad de la Iglesia católica y agitar tensiones históricas entre las comunidades religiosas —es decir, entre católicos y ortodoxos— para provocar una fisura en el seno de los manifestantes que constituyen la amenaza más grave a la que se enfrenta actualmente el aparato del Estado. En este ambiente, siguen siendo negativas las perspectivas para los derechos humanos, entre ellos la libertad religiosa», aseguró el ILR.

ILR completo sobre Bielorrusia en PDF.

‘INFORME DE LIBERTAD RELIGIOSA EN EL MUNDO 2021’: BIELORRUSIA.

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