Reiteran que talibanes empeoraron situación de cristianos en Afganistán que «ya era precaria»

La entidad International Christian Concern aseguró que «los cristianos en Afganistán no son una minoría religiosa más porque son conversos, lo que quiere decir que según la ley islámica, son apóstatas con lo que deben sufrir las consecuencias más duras de la ley». «Los talibanes desean que la sharía sea la ley oficial», explicó William Stark, responsable para la región del Sur de Asia de la organización que colabora con los cristianos clandestinos en Afganistán.

Reiteran que los talibanes empeoraron la situación
Foto: Reuters/Stringer/Sputnik Mundo.

Los miembros de la organización International Christian Concern (ICC) reiteran que los talibanes empeoraron la situación de los cristianos en Afganistán que «ya era precaria», al precisar que los que creen en Cristo no pueden ser considerados «una minoría religiosa más», dado que afrontan un grave peligro de muerte sin son descubiertos. William Stark, responsable para la región del Sur de Asia de la organización que colabora con los cristianos clandestinos en Afganistán, indicó que hay de 8.000 a 10.000 cristianos de todas las denominaciones que ya vivían ocultamente su fe antes de la toma del poder de los talibanes, dado que en el país la apostasía está penada con la cárcel e incluso con la muerte.

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«Muchos de ellos se convirtieron al cristianismo después de escuchar programas de radio o televisión. Viven su fe en pequeñísimos grupos, de no más de 5 personas. Son muy cuidadosos con quien comparten su fe. Generalmente sólo lo sabe su círculo más estrecho de total confianza, es algo totalmente privado», explicó Stark, al sostener que antes de la llegada de los talibanes los cristianos «ya afrontaban persecución» por parte de sus familiares si descubrían que se habían convertido, puesto que la conversión la consideran un supuesto «deshonor para la familia». «Los talibanes ven el país como una nación estrictamente musulmana y desean que la sharía sea la ley oficial. Otras religiones minoritarias como los sij o hindúes tiene presencia oficial en el país, y pueden pagar la ‘yizia’, un impuesto para los no musulmanes por permanecer en el país», indicó, al denunciar que «los cristianos no tienen esa posibilidad por ser conversos y ser considerados apóstatas». Aseguró que «los cristianos en Afganistán no son una minoría religiosa más porque los cristianos afganos son conversos, lo que quiere decir que según la sharía, o ley islámica, son apóstatas con lo que deben sufrir las consecuencias más duras de la ley». «El hecho de ser conversos los hace ser considerados criminales apóstatas que deben sufrir las consecuencias más duras de la sharía. Los talibanes no los consideran ni los tratan como a las otras minorías religiosas», enfatizó el integrante de la entidad desde la que reiteran que los talibanes empeoraron la situación de los cristianos.

Los ataques perpetrados en el aeropuerto de Kabul del jueves 26 de agosto, que fue reivindicado por el Estado Islámico Jorasán, la rama afgana del grupo yihadista Estado Islámico, dejaron más de 170 fallecidos —la mayoría de ellos afganos y 13 soldados estadounidenses que custodiaban uno de los accesos— y 200 heridos, tal como indicó ‘Infobae’. Sor Shahnaz, una religiosa de 46 años de la Congregación de Santa Juana Antida que trabajaba en la Asociación Pro Bambini di Kabul (PBK) en Afganistán, llegó a Italia en uno de los últimos vuelos del puente aéreo organizado por las autoridades, y todavía se encuentra en un estado de shock tras los últimos días vividos en el país tras la ocupación de los talibanes. Shahnaz y 4 misioneras de Madre Teresa fueron evacuadas junto a los 14 niños discapacitados que asisten. «En los primeros días de la ocupación, vinieron y tocaron al portón con violencia. En casa solo estábamos una hermana que trabajaba conmigo en la escuela de PBK para niños discapacitados y yo. Sentimos un fuerte estruendo y el llanto de algunas personas, fuera del portón… Nos escondimos, pero sabíamos que si derribaban la puerta no nos salvaríamos. Por suerte, pocos minutos después se retiraron», recordó la religiosa.

«En varias ocasiones, podría haberme ido sola, y en la misma situación estuvo el padre Giovanni Scalese, responsable de la Iglesia católica. Pero me negaba a irme sin los demás miembros de nuestra comunidad y las personas que dependían totalmente de nosotros. Pensaba: ‘Moriremos juntos, como mártires; o nos salvaremos juntos’», explicó. «El padre Giovanni nos llamó para decirnos que debíamos estar listas esa misma noche. Cerca de las 21:30 llegó un autobús a nuestra puerta, escoltado por un móvil de la policía, y el padre Scalese y Alberto Cairo, de la Cruz Roja. Salimos, todo estaba completamente oscuro, y partimos rumbo al aeropuerto». «El trayecto estuvo marcado por «un ansia indescriptible. La gente corría por la calle, tratando de llegar al aeropuerto. Los talibanes disparaban al aire a mansalva. Un proyectil alcanzó a una persona, que cayó al suelo justo delante de nuestro auto. Cuando llegamos a la entrada principal del aeropuerto, logramos atravesar los controles de los fundamentalistas y quedamos a salvo. Luego supimos que los policías que nos habían escoltado eran talibanes; ya todo está en sus manos», indicó la monja, que aunque está a salvo, siente tristeza por haber abandonado el país. «Tengo el alma herida, mi corazón está en Kabul, entre los niños de la escuela y sus familias, que corren el riesgo de sufrir represalias. Y también pienso en las muchachas que me envían mensajes llorando, pidiendo ayuda, y en tanto padres aterrorizados de que los talibanes tomen a sus hijos para convertirlos en guerrilleros», enfatizó.

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