Cardenal Poli preside Misa por Jornada Nacional de Oración por fallecidos a causa de pandemia

El arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, destacó que «nuestra fe nos enseña que la Eucaristía que estamos celebrando posee la virtud de abarcar el cielo y la tierra, el tiempo y la eternidad». «No existe en la peregrinación por este mundo nada semejante a este admirable sacramento que nos dejó Jesús en la Última Cena», afirmó. La Conferencia Episcopal Argentina convocó a todas las comunidades a unirse en oración en esta Jornada que se realiza el viernes 23 de julio.

Cardenal Poli preside Misa por Jornada
Foto: YouTube Homilías Catedral.

El cardenal y arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, preside una Misa por la Jornada Nacional de Oración por los fallecidos a causa de la pandemia de COVID-19, el viernes 23 de julio, en la catedral metropolitana, donde reflexionó sobre la Eucaristía, tras destacar que «no existe en la peregrinación por este mundo nada semejante a este admirable sacramento que nos dejó Jesús en la Última Cena». Luego de rezar la Oración a San José y encender una vela junto al resto de los concelebrantes, Joaquín Sucunza, obispo auxiliar de Buenos Aires, dirigió una oración especial por los fallecidos por coronavirus. El 6 de julio pasado, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) convocó a todas las comunidades a unirse en oración en esta Jornada.

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El purpurado indicó que «ante la triste experiencia de la partida de nuestros seres queridos, Dios no nos ha dejado en el desconsuelo y la desesperanza; ha escuchado siempre la oración de sus hijos que se elevan diciendo: ‘Señor tu que nos diste la inmensa dignidad de ser tus hijos, no permitas que el pecado y la muerte destruyan en el hombre el ser divino’». «Para recuperar la serena alegría del camino que nos falta, nuestra fe nos enseña que la Eucaristía que estamos celebrando posee la virtud de abarcar el cielo y la tierra, el tiempo y la eternidad; y ningún otro signo de nuestra realidad refleja la luz que no tiene fin del mundo espiritual que nos espera. No existe en la peregrinación por este mundo nada semejante a este admirable sacramento que nos dejó Jesús en la Última Cena», ratificó el cardenal Poli, en la homilía de la Misa que preside.

«San Pablo hoy nos saca de la ignorancia cuando nos exhorta a que no estemos tristes como los que no tienen esperanza, porque nosotros creemos que Jesús murió y resucitó. De la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con Él», afirmó Poli, tras recordar que «la promesa de Jesús en su Evangelio nos alienta a esperar el encuentro definitivo donde el luto se transformará en alegría y júbilo, nuestras casas son reflejo de la morada definitiva que nos espera». «Y mientras seguimos caminando, todo lo que acercamos a la Eucaristía adquiere otro sentido para nuestra vida; por eso hoy queremos poner el dolor de la separación entre las ofrendas del pan y el vino, para que así como se transforman milagrosamente en el Cuerpo y la Sangre del Señor, el sufrimiento y la pena se cambien en el bendito consuelo que solo Dios, nuestro Padre del Cielo, sabe darnos con su abrazo de padre bueno», sostuvo. Además, rogó a la Virgen de Luján que reciba «en su regazo materno a todos nuestros fieles difuntos de la comunidad nacional».

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