CANNABIS Y MEDICINA TRADICIONAL: LIBERTAD, SOCIABILIDAD Y SUBSIDIARIEDAD DE ESTE TIPO DE FITOTERAPIA (3).

Por Lenin de Janon Quevedo.

El programa federal Health Canada enfrenta quejas por las restricciones y la poca efectividad del cannabis suministrado. La mayoría de usuarios opta por la producción propia y por acudir a los ilegales clubes de compasión. Sin embargo, las autoridades se muestran inquietas por los efectos impensados que la producción doméstica podría ocasionar en la salud pública.

Shepherd no cree que la cuestión científica esté divorciada de la finalidad social, y en la realidad, la gente lo que hace es buscar un testimonio científico para las conductas sociales. Los estudios de eficacia diseñados en pacientes consumidores recreativos; el predominio ampliamente demostrado de individuos que refieren usar marihuana con intención medicinal aunque jamás hayan recibido tal prescripción médica; o los millones de consumidores de cannabis que descubren sus efectos terapéuticos prescindiendo del asesoramiento médico, parecieran convalidar el pensamiento de Shepherd. Sin lugar a dudas, la cannabicultura doméstica es hoy un negocio lucrativo y velozmente creciente.

III. Eficacia y Seguridad: evidencia científica de la fitoterapia con cannabis

Existe una falsa presunción que los fitoterápicos no son tóxicos y que pueden prescindir del análisis de eficacia y seguridad. A propósito vale recordar, que la confianza de cualquier fármaco o fitoterápico se base en su eficacia y seguridad científicamente comprobada. Entre las prácticas de la MT hay investigaciones sistémicas, y reproducibles, que son ejemplares, como el alivio del dolor con el uso de acupuntura, o los efectos de la palma Serenoa Repens para el tratamiento de la hipertrofia prostática benigna donde llegaron a participar más de 5000 pacientes.

Eficacia

La marihuana es utilizada por vía inhalatoria como hashish, hierba deshidratada, sin semilla, o polvo de cannabis. Una variedad de productos permiten ingerirla por boca o aplicarla en forma tópica.

La acción de la marihuana depende de sus componentes químicos que se describen en dos grupos: el THC y el resto de fitocannabinoides. El THC —delta-9- tetrahidrocannabinol— es psicoactivo y produce excitación. Es más potente que los otros componentes; sus moléculas abundan en la planta, por lo que la inhalación del humo es la vía más fácil y efectiva de obtenerlo. Entre las más de 60 variedades de fitocannabinoides se destacan: el cannabidiol, el cannabigerol y el cannabinol. El más estudiado es el cannabidiol (CBD), que actúa sobre el sistema límbico y paralímbico del sistema nervioso central disminuyendo el estado de vigilia, o de atención autónoma, y la sensación de ansiedad. El THC y el resto de fitocannabinoides se articulan con el conjunto de moduladores cerebrales llamado sistema cannabinoide endógeno (SCE) mimetizando la función e inhibiendo la liberación de ligandos, sus transmisores naturales, al igual que de otros neurotransmisores. El SCE es una estructura que aún permanece bajo investigación.

Estudios han observado que el cannabis produce efecto anticonvulsivante, antiemético, antinflamatorio, ansiolítico, sedante y de sensación placentera. Hay reportes clínicos sobre la eficacia de la cannabioterapia para aplacar el dolor crónico, la espasticidad muscular, ciertas enfermedades inflamatorias intestinales; mejorar lesiones isquémicas, favorecer la amnesia selectiva o coadyuvar el tratamiento del cáncer.  Haney et al., comunicaron mejoría del apetito en enfermos anoréxicos y caquécticos en una población seleccionada de fumadores de marihuana. Si bien esta pudo ser un regulador genuino y exclusivo para pacientes desnutridos con VIH-sida o cáncer, el incremento de peso no fue mayor que el observado usando fármacos legales y accesibles, como el megestrol.

Lynch y Campbell informaron analgesia moderada y leve mejoría del sueño en pacientes con dolor neuropático. A la vez advirtieron que la recopilación de datos de los estudios revisados fue inapropiada debido a: los distintos productos testeados —cigarrillos, extracto de cannabis, fármacos industriales, combinaciones entre sí y con opiáceos—, los diferentes regímenes de uso, de condiciones clínicas, de periodos de seguimiento y de objetivos finales. Para estos investigadores el tiempo promedio de seguimiento fue escaso —2.8 semanas—, el tamaño de las muestras fue limitado y las conclusiones correspondieron a cannabiodes extraídos; concluyendo que se trata de un medio paliativo. Otros estudios comunicaron que la percepción del dolor disminuyó fumando cigarrillos de marihuana. Es de notar que Ware et al. propusieron fumar por cinco días cigarrillos con diferentes contenidos de THC, pero necesitaron el doble de tiempo para retirarlos.

En enfermedades con espasticidad —fibromialgia y esclerosis múltiple— se reportó que el uso de extracto de cannabis y de Nabiximol disminuyó la autopercepción del dolor. Mendizábal y Adler-Graschinsky catalogaron al efecto de la marihuana sobre la isquemia cardiaca como un cuento de «pasiones e ilusiones» y alertaron sobre complicaciones psicotrópicas colaterales y consecuencias para el sistema cardiovascular complejas y desconocidas.

Los efectos ansiolíticos, sedantes y anticonvulsivantes se corroboraron con estudios que usaron dosis altas del refinado cannabidiol. El efecto de este refinado para aliviar el dolor inflamatorio ha sido solamente comprobado en animales, siendo aún confusas las evidencias del efecto antipsicótico. Es promisorio el efecto anti-migratorio, anti-invasivo e inhibitorio de factores de proliferación celular que muestran los extractos de fitocannabinoides en el tratamiento del cáncer, pero estos aún son experimentales y no han sobrepasado la aplicación en animales.

Como se pudo ver, la mayoría de los estudios revisados usaron extractos de fitocannabinoides. Estos extractos son productos de laboratorio y distan de ser la hierba deshidratada que esta investigación toma como modelo de fitoterápico.

Cannabis y medicina tradicional: libertad, sociabilidad y subsidiariedad de este tipo de fitoterapia (3) en PDF.

El documento fue publicado originalmente en Biblioteca digital de la UCA en 2015.

CANNABIS Y MEDICINA TRADICIONAL: LIBERTAD, SOCIABILIDAD Y SUBSIDIARIEDAD DE ESTE TIPO DE FITOTERAPIA (3).

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