BREVE INTRODUCCIÓN A LA LECTIO DIVINA (3). 

Continuación de Breve introducción a la Lectio Divina (2).

Por Silvio Pereira.

Criterios generales de interpretación bíblica

Ya a punto de sumergirnos en los pasos o momentos de la Lectio, parece oportuno una sintética catequesis sobre la interpretación bíblica. Baste para ello apoyarnos en el nro. 12 de la Constitución Dogmática sobre la Divina Revelación Dei Verbum del Concilio Vaticano II.

«Habiendo, pues, hablado Dios en las Sagradas Escrituras por hombres y a la manera humana, para que el intérprete de las Sagradas Escrituras comprenda lo que Él quiso comunicarnos, debe investigar con atención qué pretendieron expresar realmente los hagiógrafos y qué plugo a Dios manifestar con las palabras de ellos».

«Conviene que el intérprete investigue el sentido que intentó expresar y expresó el hagiógrafo en cada circunstancia, según la condición de su tiempo y de su cultura, según los géneros literarios usados en su época». 

Esta directriz obviamente se aplica en primer lugar a quienes se dedican científicamente a la exégesis de la Escritura. Pero nos recuerda a todos la importancia de captar el sentido literal. La base de una buena interpretación es realmente intentar comprender qué dice el texto. Esta regla es imprescindible. Nunca adelantarse intentando aplicarlo apresuradamente a la situación actual. Esta actualización o sentido espiritual sólo es lícita y confiable después de haber comprendido el sentido que en sí mismo entraña el pasaje bíblico que se ha puesto en oración.

Los padres conciliares en Dei Verbum nos dan además una tríada ya clásica de criterios:

1. Se debe leer e interpretar en el mismo Espíritu en que se escribió

Por eso es tan importante en la Lectio Divina darle el protagonismo principal al Espíritu Santo. Hay que invocarlo y solicitarle nos conduzca a la plenitud de la Verdad, ya que es ése un rasgo fundamental de su misión: recordarnos y hacernos comprender todo cuanto el Padre en su Hijo Jesucristo quiso revelarnos para nuestra salvación.

La Lectio Divina, bien practicada, es una experiencia en la cual nos percibimos como «envueltos por el Espíritu», que al mismo tiempo parece ser comunicado desde la misma Palabra de Dios que ha inspirado, cuanto brotar desde lo más interior de nosotros. En definitiva, Él es el «otro Maestro» que nos conecta y hace empatizar con ardor de fe con el Magisterio de Jesucristo, Palabra de Dios.

2. Se debe leer e interpretar atendiendo a la unidad de la Escritura

Esta clave nos deja entrever que en la Biblia hay como un ‘diálogo interno’, por así decirlo. Que unos pasajes textuales parecen apoyarse en otros previos y derivar aún en otros posteriores. Que las ideas y doctrinas bíblicas pueden ir creciendo y madurando, adquiriendo matices y precisiones, a lo largo de diversos libros o del mismo libro. Que existen tradiciones diversas al interior de la Biblia y ópticas teológicas originales pero complementarias que intentan comprender a Dios y a su acción salvífica. En fin, que la Biblia es como una gran red donde todo está interconectado. ‘Tocar un texto’ es generalmente ‘tocar muchos más’. La Biblia nos parece como una gran caja de resonancia donde siempre se escuchan múltiples evocaciones, un gran fenómeno de intertextualidad.

Este criterio de interpretación podría atemorizarnos o tal vez fascinarnos. Quizás nos parezca no estar preparados con un tal conocimiento bíblico. Seguramente se supone una comprensión abarcadora de toda la Biblia, que al menos a nivel general tienen en la Iglesia quienes han podido acceder a una formación escriturística sistemática. Pero no es imposible de alcanzar esta ‘sabiduría bíblica’ sino que está muy a la mano en verdad. Baste convertirnos en lectores asiduos y orantes cotidianos con la Palabra de Dios. El tiempo y el concreto y frecuente transitar por el texto de la Escritura nos irán formando. Además hoy en día existen múltiples posibilidades para participar en cursos bíblicos como materiales y subsidios bíblicos a disposición de todo público. Un poco de deseo de formarnos en Biblia, algunas consultas oportunas a quienes puedan orientarnos y la paciencia necesaria para perseverar y aprender… y la Escritura desplegará ante nosotros toda su Sabiduría.

3. Se debe leer e interpretar según la Tradición viva de la Iglesia y la analogía de la fe

Este punto también parece muy técnico pero es sencillo. La Palabra de Dios contiene y comunica la fe de la Iglesia —también contenida en la Tradición Apostólica que se mantiene ininterrumpida y viva—. Es decir, la Sagrada Escritura requiere ser leída con fe a la vez que alimenta la fe. Y la Sagrada Escritura tiene como primer oyente a toda la comunidad de la Iglesia. Se interpreta la Biblia en comunión eclesial y cada vez que tomamos contacto con la Palabra de Dios debemos recordar que tantos hermanos lo han hecho antes de nosotros y nos han legado su sabia interpretación y sus ejemplos de santidad poniendo por obra la Palabra viva.

La Lectio Divina pues nos educará en la fe y una interpretación auténtica de la Palabra de Dios debe ser conforme a la fe de la Iglesia. Si nuestra interpretación no coincide o se desvía de la fe de la Iglesia seguramente es errónea y habrá que corregirla para comprender bien la enseñanza.

Obviamente hemos aprendido la fe en el catecismo para los sacramentos pero quizás la Lectio Divina termine llevándonos a profundizar el conocimiento de nuestra fe. Frente a las dudas debemos recurrir a cristianos idóneos.

Tenemos el texto del Catecismo de la Iglesia Católica como importante auxiliar también. Recordamos finalmente que la interpretación última y autoritativa le corresponde al Magisterio.

Ahora sí, pidiendo disculpas a mis lectores ya ansiosos por introducirnos en los pasos de la Lectio, tras estas aclaraciones necesarias, nos aventuraremos en la experiencia sublime y transformadora de la lectura orante de la Palabra de Dios.

BREVE INTRODUCCIÓN A LA LECTIO DIVINA (3). Por Silvio Pereira.

El Padre Silvio Dante Pereira Carro es también autor del blog Manantial de Contemplación. Escritos espirituales y florecillas de oración personal.

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