30.000 peregrinos celebran a Virgen de Lourdes en Alta Gracia

Cerca de 30.000 peregrinos recorrieron los 35 kilómetros que separan la capital provincial de la gruta para celebrar a la Virgen de Lourdes en el santuario cordobés de Alta Gracia. El arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, presidió la Misa central en honor a la Virgen de Lourdes, la que fue concelebrada por su obispo auxiliar, Ricardo Seirutti.

30.000 peregrinos celebran a Virgen
Foto: P. Andrés Rousseu Salet/Pastoral de Salud de Córdoba.

Unos 30.000 peregrinos celebran a la Virgen de Lourdes en el santuario cordobés de Alta Gracia, el sábado 11 de febrero, día de la advocación de Nuestra Señora. El director de Defensa Civil, Roberto Peralta, confirmó el número de personas que recorrieron los 35 kilómetros que separan la capital provincial de la gruta. Hubo fieles que también se acercaron en sus vehículos y hasta participó un grupo de ciclistas. Se realizó un operativo de seguridad y tránsito que permitió a los fieles llevar sus promesas y agradecimientos a la patrona de los enfermos.

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El arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, presidió la Misa central en honor a la Virgen de Lourdes, la que fue concelebrada por su obispo auxiliar, Ricardo Seirutti. Rossi reflexionó en la homilía sobre las palabras de María en las bodas de Caná: Hagan todo lo que Él les diga, y sobre una frase propuesta por Francisco en su mensaje para la jornada del enfermo 2023 «Cuida de él», tomadas de la parábola del buen samaritano. Al hablar del mensaje papal, indicó que «subraya un poco una realidad que es muy fuerte, y que se da muchas veces en torno a la experiencia humana de la enfermedad, que es el aislamiento y el abandono», en la Eucaristía en la que 30.000 peregrinos celebran a la Virgen de Lourdes.

«La experiencia de la debilidad y de la enfermedad, forman parte de nuestro camino, no nos excluyen del pueblo de Dios, sino que nos llevan al centro de la atención del Señor, que es Padre y no quiere perder a ninguno de sus hijos por el camino. Las personas enfermas están en el centro del corazón del Señor. Se trata de aprender de Él para ser verdaderamente una comunidad que camina unida, capaz de no dejarse contagiar por la cultura del descarte», afirmó, tras destacar la importancia de reconocer «esa condición de soledad y abandono que muchas veces visita al enfermo» y sostuvo que lo que se necesita «es un gesto de atención, una llamada, una visita, un hacerse presente; tener ese movimiento interior de compasión».

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