Por David Saiz. San Leandro de Sevilla, arzobispo y Doctor de la Iglesia

San Leandro de Sevilla se ha hecho famoso porque fue el que logró que se convirtieran al catolicismo las tribus de visigodos que invadieron a España y el que logró que su rey se hiciera un fervoroso creyente.

Ascendencia real. Dones naturales

Su madre era hija de Teodorico, rey de los Ostrogodos, que invadieron Italia. Tuvo tres hermanos que también fueron santos: san Fulgencio, obispo de Écija. San Isidoro, que fue el sucesor de Leandro en el arzobispado de Sevilla, y santa Florentina, religiosa.

Desde niño se distinguió Leandro por su facilidad para hablar en público y por la enorme simpatía de su personalidad. Siendo muy joven entró de monje a un convento de Sevilla y se dedicó a la oración, al estudio ya la meditación.

Obispo de Sevilla. Conversión del hijo del rey

Cuando murió el obispo de Sevilla, el pueblo y los sacerdotes lo eligieron a él para que lo reemplazara. Desde entonces Leandro se dedicó por completo a convertir a los arrianos, esos herejes que negaban que Jesucristo sea Dios. El rey de los visigodos, Leovigildo, era arriano, pero san Leandro obtuvo que el hijo del rey, san Hermenegildo, se hiciera católico. Esto disgustó enormemente al arriano Leovigildo, el cual mandó matar a Hermenegildo. El joven heredero del trono prefirió la muerte antes que renunciar a su verdadera religión y murió mártir. La Iglesia lo ha declarado santo. La conversión de san Hermenegildo fue un fruto de las oraciones y de las enseñanzas de san Leandro.

Santa amistad

Leandro fue enviado con una embajada o delegación a Constantinopla y allá trabó amistad con san Gregorio Magno, que entonces era embajador del Sumo Pontífice. Desde entonces estos dos grandes santos y sabios tuvieron una gran amistad que fue de mucho provecho para el uno y el otro. Se escribían, se consultaban y se aconsejaban frecuentemente. Y se cumplió lo que dice la Sagrada Escritura: «Encontrar un buen amigo, es mejor que encontrar un tesoro».

Escritor en el destierro

El rey Leovigildo desterró al obispo Leandro por haber convertido a su hijo Hermenegildo al catolicismo. Y el santo aprovechó el destierro para escribir dos libros contra el arrianismo, probando que Jesucristo es Dios verdadero y que los herejes que dicen que Cristo no es Dios están totalmente equivocados.

Arrepentimiento del rey. Conversión de España al catolicismo

El rey Leovigildo, estando moribundo, se dio cuenta de la injusticia que había cometido al desterrar a Leandro y lo mandó volver de España. Y antes de morir le recomendó que se encargara de la educación de su hijo y nuevo rey de España, Recaredo. Esto fue algo providencial, porque el santo obispo se dedicó a instruir sumamente bien en la religión a Recaredo y lo hizo un gran católico. Y luego San Leandro demostró tal sabiduría en sus discusiones con los jefes arrianos que logró convertirlos al catolicismo. Y así toda España se hizo católica: El rey Recaredo, sus ministros y gobernadores y los jefes de los arrianos. El que más alegría sintió por esto fue su gran amigo, el ya por entonces Sumo Pontífice san Gregorio Magno, el cual envió a san Leandro una carta de felicitación y lo nombró Arzobispo.

San Leandro reunió a todos los obispos de España en un Concilio en Toledo y allí dictaron leyes sumamente sabias para obtener la santificación de los sacerdotes, y el buen comportamiento de los fieles católicos. Para recordarle a la gente que Jesucristo es Dios como el Padre y el Espíritu Santo, mandó este buen arzobispo que en la Santa Misa se recitara el Credo que ahora se dice en las Misas de los domingos —costumbre que después siguió la Iglesia católica en todo el mundo—.

Enfermedad y muerte

Dios, a las personas que quiere hacer llegar a mayor santidad las hace sufrir más, para que ganen más premios en el cielo. San Leandro sufrió de muchas enfermedades con gran paciencia. Y uno de los males que más lo atormentó fue la gota, en las piernas —o inflamación dolorosa de las articulaciones por cristalización del ácido úrico—. El Papa san Gregorio, que también sufría de ese mismo mal, le escribió diciéndole: «Dichosa enfermedad que nos hace ganar méritos para el cielo y al obligarnos a estar quietos nos brinda la ocasión de dedicarnos más al estudio y a la oración».

San Leandro murió en el año 596 y España lo ha considerado siempre como un gran benefactor y como Doctor de la Iglesia.

San Leandro bendito: que también los gobernantes de ahora se conviertan como tu discípulo Recaredo, en fervientes católicos. Amén.

El que convierte a un pecador de su mal camino, salvará su alma de la muerte y cubrirá multitud de pecados. —Santiago 5, 20—.

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