Médicos Sin Fronteras denuncia inaceptable desamparo de ancianos durante la pandemia en España

La entidad denunció el inaceptable desamparo de ancianos durante la pandemia en España. "Las residencias tuvieron que asumir de facto una responsabilidad para la que no estaban preparadas, ni dotadas ni protegidas, con unas consecuencias desastrosas para residentes, trabajadores y equipos de gestión y un impacto directo en la alta moralidad", aseguró.

Desamparo ancianos pandemia España

Médicos Sin Fronteras (MSF) denunció el inaceptable desamparo de ancianos durante la pandemia en España, en un informe que publicó el martes 26 de agosto. En el documento lamentó los problemas profundos en el modelo de residencias de ancianos en el país ibérico. «Se estima que las personas muertas en residencias, hasta 29.359, representan el 69,1% de todos las víctimas por COVID-19 en España, según el ministerio de Sanidad», resaltó la ONG.

Consideró que la respuesta que los geriátricos dieron en el momento de crisis sanitaria por la pandemia demostró «la falta de capacidad y asistencia a este colectivo tanto de los servicios de atención primaria como del sistema hospitalario». «Las residencias tuvieron que asumir de facto una responsabilidad para la que no estaban preparadas, ni dotadas ni protegidas, con unas consecuencias desastrosas para residentes, trabajadores y equipos de gestión y un impacto directo en la alta moralidad», aseguró. «Era espantoso: una sucesión de puertas cerradas, a veces con llave, y personas golpeándolas y suplicando salir. Un horror», relató un bombero que trabajó en residencias de ancianos durante el pico del coronavirus. Asimismo, otros testimonios lamentaron la situación que se vivía al llamar al hospital. «Te decían: ‘Lo siento, hoy sólo podemos admitir una persona de residencias, elijan ustedes’. Y aún así la ambulancia no venía y moría a las pocas horas o días», aseveró una trabajadora social de otro centro, frente al desamparo de ancianos durante la pandemia en España.

«Aquí no viene nadie a ayudar: hacemos todo lo que podemos, pero necesitamos alguien que sepa de qué va todo esto», explicó la directora de una residencia. «Aislamos a todos los residentes en sus habitaciones como nos recomendaban para evitar contagios. Eugenia dejó de comer y de moverse, se pasaba horas delante de la ventana. Tenía miedo de que se dejara morir y empecé a sacarla de la habitación cada día un rato. Empezó a comer hasta que un día vinieron los de atención primaria y me dijeron que estaba poniendo a todos en peligro. No tuve más remedio que devolverla a la habitación. Murió a los pocos días. No digo que no habría muerto igualmente, pero tengo claro que no quería pasar por eso», recordó la responsable de otro geriátrico.

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