DIÁLOGO VIVO CON SAN JUAN DE LA CRUZ: CONVERSACIONES SUBIENDO AL MONTE (8).

Continuación de Diálogo vivo con san Juan de la Cruz: Conversaciones subiendo al monte (7).

Por Silvio Pereira.

8. Noche del sentido

«…para ir en la noche del sentido y desnudarse de lo sensible, eran menester ansias de amor sensible para acabar de salir; pero, para acabar de sosegar la casa del espíritu, sólo se requiere negación de todas las potencias y gustos y apetitos espirituales en pura fe. Lo cual hecho, se junta el alma con el Amado en una unión de sencillez, y pureza, y amor, y semejanza» (SMC L2, Cap. 2,2).

Fray Juan, hermano mío, diremos algo contigo acerca del uso y guarda de los sentidos. Pero otra vez nos desafías grandemente con la expresión «desnudarse de lo sensible». ¡Vivimos hoy en un mundo hiperestimulado mediante un continuo bombardeo sobre todas las pulsiones! Casi diría que nos hemos vuelto adictos a una acelerada corriente de estímulos que se suceden vertiginosamente. ¡Cuán difícil es para el hombre contemporáneo desprenderse al menos un momento de los medios técnicos que lo mantienen conectado con un globalizado diluvio de datos!

Clásicamente los cristianos practicábamos la «guarda de los sentidos corporales», una discreta vigilancia acerca de lo que admitíamos mirar, oír, gustar… De este modo pensábamos poder dar menor ocasión a la tentación que suele revestirse de sensualidad para sernos apetecible. Esta práctica sana se ha olvidado en gran parte. Es cierto que tiene un lado peligroso, si llevase a la persona a un exagerado puritanismo que prejuzgase siempre sospechosa y maledicente la realidad del mundo. Entonces terminaría desconectándose y aislándose en una preventiva y férrea custodia de sí mismo para no contaminarse.

Pero en nuestros días sucede lo contrario. Los cristianos viven una indiscriminada y total apertura a cuanto estímulo se presenta, casi sin discernimiento alguno, entregándose a diversiones fútiles y pasatistas, a conversaciones del todo innecesarias y a un estilo de vida decididamente disipado. Por eso no es de extrañar la profunda crisis de espiritualidad y mística que hiere a la Iglesia contemporánea. Y es verdad, como tú lo dices, que no puede salirse de esta trampa de la sensualidad sino también en principio por camino sensible. Así quisiera recordar la experiencia interior de conversión de ese gran maestro que es San Agustín:

«¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Reteníanme lejos de tí aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti» (Confesiones, VII, 10, 18. X, 27).

Magistralmente testimonia que su entrega a la exterioridad sensual le había vuelto como un ser deforme y a la vez le había bloqueado la posibilidad de encontrarse con Dios. Pero el Señor pasó por su vida y justamente describe acciones suyas sobre cada uno de los sentidos. Su entrega a la exterioridad sensual le había vuelto sordo pero la voz de Dios le devolvió la audición; le había enceguecido pero brilló el Señor y recuperó la visión; pasó derramando su perfume y excitó el deseo del encuentro; le dio a saborear su Presencia y creció el hambre y sed por su Gracia; y finalmente al ser tocado, descubrió su vocación a la Alianza, a esa Unión con Dios que es saciedad gozosa y paz del alma bienaventurada.

Por eso Fray Juan afirmas que «era menester ansias de amor sensible para acabar de salir». Dios nos conoce y viéndonos atrapados y secuestrados por sensualidad tan desordenada pasa sanando y poniendo orden por el amor. Valiéndose también de lenguaje sensible —exterior e interior, corporal y espiritual— nos muestra que debemos esperar y buscar algo mucho más alto y más allá de estas efímeras baratijas de placer mundano en las cuales nos perdemos. Nos visita atrayéndonos y cautivándonos, realmente usa de seducción santa con nosotros. Y así mostrándole a nuestra sensibilidad que ha sido creada para gozarle y tenerle por la Gracia, nos libera de tanto ídolo que finalmente no nos dará sino vacío y tristeza de muerte.

Pero luego vendrá otro tiempo, tras este arranque necesario a nuestra condición, que llamas «noche de sentido». «Para acabar de sosegar la casa del espíritu, sólo se requiere negación de todas las potencias y gustos y apetitos espirituales en pura fe». Lo sensible, por así decirlo, debe apagarse. Es camino para iniciados pero no se puede madurar anclado a su dinámica. Para crecer en el espíritu hace falta ahondar en fe desnuda y pura.

Seguramente ya dialogaremos extensamente sobre esta primera purificación del alma. Pero aquí mi experiencia me dice que la mayoría se detiene en su andar. En mis días advierto una exagerada relevancia de la sensibilidad en la experiencia religiosa. Se va a la oración, al encuentro con Dios para sentir, gustar, experimentar algo que resulte en bienestar personal. Y cuando Dios no lo da, me corrijo, cuando el Señor no se da a Sí mismo de ese modo, quienes lo buscan equívocamente entran en crisis. ¡Qué poca tolerancia al silencio de Dios! ¡Cuánta frustración ante el lenguaje purificador de la aridez del desierto! ¡Si pudieses entender que te está amando, liberándote y haciéndote crecer, preparándote para un Don mayor!

Te ruego Señor que aquellos a quienes has rescatado de una vida disipada en la exterioridad, puedan una vez atraídos por Ti quedarse en Ti. Elevo mi plegaria para que aquellos que han sido lanzados fuera de sí mediante un continuo bombardeo con estímulos sensibles, que Tú has recuperado y rescatado para ser sí mismos, puedan tener la fortaleza de dejarse purificar en fe y permanecer en esa pobreza que enriquece que eres Tú mismo! Porque en tu misterioso designio de Salvación asumes nuestra sensibilidad, la sosiegas y ordenas, y la haces madurar hacia la Gracia de la Unión.

*SMC: Subida al Monte Carmelo.

DIÁLOGO VIVO CON SAN JUAN DE LA CRUZ. CONVERSACIONES SUBIENDO AL MONTE (8).

El Padre Silvio Dante Pereira Carro es también autor del blog Manantial de Contemplación. Escritos espirituales y florecillas de oración personal y tiene el canal de YouTube @silviodantepereiracarro.

3 Comentarios

  1. Gracias por todo! ‼️❤️‼️🙌en oración por vos padre Silvio. Todos te queremos en especial Dios que te llena de bendiciones 🙏

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