IGLESIA: ¿QUÉ TE ESPERA EN TU FUTURO? (14). Despiértate de la somnolencia de la tentación

Por Silvio Pereira.

Sintomatología de una causa oculta

Tras realizar este trayecto sobre el futuro de la Iglesia quisiera intentar una conclusión. Permítanme partir de un listado de situaciones vividas.

  1. No participación en el culto público y no acceso a los sacramentos por tiempo indeterminado.
  2. Interrupción de los habituales procesos de gracia comunitarios por tiempo indeterminado (catequesis, servicios, misión, retiros espirituales, espacios formativos, vida en fraternidad y todo lo demás).
  3. Aislamiento prolongado por tiempo indeterminado.
  4. Reducción casi total de los vínculos personales a la dimensión virtual por tiempo indeterminado.
  5. Instalación del miedo y la angustia junto a un clima de sospecha porque todo parece peligroso por tiempo indeterminado.
  6. Exacerbamiento del cuidado de la propia vida y de los más cercanos posponiendo concretamente el cuidado y la cercanía de todos los otros que están fuera de este núcleo (prójimos ya no próximos sino distanciados) por tiempo indeterminado.
  7. Separación y distanciamiento del Pastor de la comunidad, o vínculo limitado a lo digital, preponderantemente en clave de acompañamiento anímico sin comunicación de la acción de Dios por lo más específico de su ministerio sagrado. Y obviamente por tiempo indeterminado.

La emboscada y el sitio a la ciudad

Podría quizás seguir elencando algunos ítems más. Si alguien nos hubiese dicho tiempo atrás que en un mismo momento se acumularían estos índices, ¿qué hubiésemos pensado? ¿Quieren destruir la Iglesia? ¿Estamos frente a un ataque orquestado contra la fe? Y si lo pensamos al nivel de la persona, si todo esto junto le sucediera a un hermano de comunidad, ¿qué discerniríamos? ¿Está en crisis de fe? ¿Está atrapado y enroscado en las cuerdas de la Tentación? Probablemente sí, ¿verdad?

Pues todo esto junto ha sucedido al mismo tiempo durante la pandemia del covid-19. Y justamente en medio de la tormenta que nos ha tomado de sorpresa no pudimos advertir esta notable ‘coincidencia’ y hasta la hemos naturalizado. Debiéramos quizás separar la circunstancia que emerge de lo que se está moviendo detrás en lo profundo.

¿Qué quiero afirmar? No una teoría conspirativa de poderes secretos y ocultos, aunque tampoco habría que descartar con rapidez la posibilidad. Solamente que no pocos elementos esenciales a la vida de la Iglesia han sido interrumpidos o desarticulados y aún no sabemos cuándo podremos retomarlos en el contexto limitante de una ‘nueva normalidad’ que a su vez significará quién sabe qué.

Un trabajo velado del Adversario

Es muy difícil no entrever la acción oculta —como siempre en las sombras— del Enemigo y Adversario en este orden de cosas. Hábilmente, quizás con la colaboración de quienes ya están atrapados en sus engaños y mentiras, ha urdido una trampa casi perfecta. Está apuntando a los pilares de nuestra catolicidad y ofreciéndonos el espejismo de una fe posible pero solo en términos digamos ‘privatizados’ o ‘no públicos’. Esto mismo ya lo venía intentando hace mucho tiempo pero ahora ha encontrado la ocasión de ponernos emboscada y de sitiar a la ciudad.

¿Estamos solo frente a una ocasión de gracia o también frente a una ocasión de tentación? Muchos creen que estamos redescubriendo dimensiones de la vida de fe postergadas como la oración, la Palabra de Dios y la familia Iglesia doméstica, pero ¿si las habíamos postergado antes por qué creemos que tan fácilmente las adquiriremos ahora?

Sin duda puede ser un camino providencial de la gracia. ¿Pero Dios alguna vez para hacernos crecer personal o familiarmente nos ha aislado o al menos ha favorecido que se debilite el vínculo tanto con los hermanos de comunidad como con el guía y pastor que nos ha elegido? Cuidado, a veces el Maligno puede disfrazarse de ‘ángel de luz’.

¿No nos estará enfocando en el aparente deleite de un bien al que accedemos a costa de negar o limitar el real concurso de la comunidad de la fe donde se recibe y discierne todo bien venido de Dios? ¿No estará previendo que quienes estábamos desentrenados, tras los primeros fervores, claudicaremos con el paso del tiempo? Y así, al no poder sostener lo iniciado, quizás al fin quedaremos más disponibles a ser empujados a un creciente desaliento y abandono paulatino de la poca vida de gracia que nos quedaba a la mano.

Despiértate de la somnolencia de la tentación

La clave de discernimiento puede y debe ser simple: la fe como la estamos viviendo en este tiempo de crisis ¿fortalece o debilita la comunión con la Iglesia?, ¿nos hace afirmarnos en una renovada fidelidad al Señor o introduce tibieza y tristeza haciéndonos más descreídos? Por los frutos se conoce al árbol, nos enseñaba Jesús.

La Iglesia del inmediato futuro, que tendrá tanto por volver a levantar y reconstruir, como tendrá tanto cuanto se ha insinuado en estas reflexiones hacia el futuro mediato y más lejano, tiene también un desafío urgente en el presente. Despertarse de la pesadilla que ha dejado que le fabricaran cual muralla en derredor para desactivar su presencia en el mundo.

Si no despierta peligra su futuro discipulado y su misión. ¿Cómo retomar la vigilia para andar a la luz del día y salir de la somnolencia oscura de la noche? Con espíritu de fe. Esa fe viva de quienes, aceptando su pequeñez y fragilidad, se ponen en manos de Dios, confiándose pues al Único que puede salvar. ¡Despiértate de la somnolencia de la tentación!

2 Cor 12, 5b.7-10

Pero en cuanto a mí, sólo me gloriaré en mis flaquezas. Y por eso, para que no me engría con la sublimidad de las revelaciones, fue dado un aguijón a mi carne, un ángel de Satanás que me abofetea para que no me engría. Por este motivo tres veces rogué al Señor que se alejase de mí. Pero él me dijo: «Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza». Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo. Por eso me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las necesidades, en las persecuciones y las angustias sufridas por Cristo; pues, cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte. “Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza.” “Pues, cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte.

DESPIÉRTATE DE LA SOMNOLENCIA DE LA TENTACIÓN. Por Silvio Pereira.

El Padre Silvio Dante Pereira Carro es también autor del blog Manantial de Contemplación. Escritos espirituales y florecillas de oración personal.

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