CANNABIS Y MEDICINA TRADICIONAL: LIBERTAD, SOCIABILIDAD Y SUBSIDIARIEDAD DE ESTE TIPO DE FITOTERAPIA (2).

Por Lenin de Janon Quevedo.

Fitoterapia

Se estima que el 80% de los habitantes de la tierra utiliza plantas medicinales. Ellas son el recurso principal para el cuidado de la salud de inmensos sectores poblacionales en países en desarrollo; como por ejemplo en África, donde ocho de cada diez habitantes dependen exclusivamente de plantas y animales para los cuidados primarios. En países industrializados ha crecido el interés en terapias naturales durante las dos últimas décadas y hoy casi la mitad de su población usa algún medicamento tradicional de manera regular.

Por otro lado, la fitoterapia moviliza ascendentes sumas de dinero. En el 2002 el mercado mundial de fitoterápicos fue de 60 mil millones de USD y una década más tarde, en 2012, solamente en la China el monto había superado los 83 mil millones. La OMS advierte que el mercado no tiene registros precisos debido a la diversidad de regulaciones. Pese a las inversiones anunciadas por las farmacéuticas, éstas son modestas comparadas con la industria de medicamentos; a la vez que aumenta el interés por cuestionamientos éticos no observados bajo el desarrollo de fármacos de manera convencional.

Cannabicultura

La adquisición del cannabis depende del estatus legal que posee en cada país. Desde lo legal, la tenencia con fines recreativos se diferencia de aquella con fines medicinales. A nivel mundial el estatus medicinal oscila entre la legalidad, el consumo despenalizado, la tolerancia de facto, la ilegalidad absoluta o la ausencia de leyes por no ser considerado narcótico.

Fines terapéuticos

La planta de cannabis puede provenir de: a) cultivos clandestinos y no controlados; b) cultivos legales, controlados y centralizados —Israel o República Checa—; o c) cultivos legales, controlados y centralizados junto con cultivos domésticos autorizados y regulados —Canadá o ciertos estados de los EEUU—.

El cultivo doméstico individual o colectivo —la cannabicultura— es alentado desde los medios de comunicación, portales de Internet, o programas gubernamentales de salud pública.

Los ‘grow shops’ —tiendas para el cultivo— y la Internet, hacen cada vez más accesibles los conocimientos para la producción doméstica. En 2011 la UNODC identificó 200 bancos que ofrecían semillas por la web y se distribuían mundialmente vía servicios postales. Estas semillas son distintas a la especie salvaje original y generan híbridos con mayor productividad y contenido de THC, potencializándose los riesgos de psicosis, dependencia y efectos somáticos adversos. Además, la combinación de subespecies complejiza la filiación de la planta que hasta hace unas décadas contaba con 35 nombres entre variantes, subespecies y sinónimos, y modernos estudios taxonómicos lograron clasificar en tres subespecies registradas: sativa sp., indica sp. y ruderalis sp.

Fines no terapéuticos

El consumo de cannabis ha superado aceleradamente al de otras drogas, particularmente en países de Norteamérica, Europa occidental y Australia. Este consumo está vinculado a la cultura de los jóvenes, quienes lo inician a edades más tempranas que el de otras drogas. Alrededor de 147 millones de personas —2.5% de la población mundial— consumen cannabis. Más de 100 millones de personas reconocieron haber consumido marihuana en los EEUU en 2010. En 2013 en ese país hubo 19 millones de individuos que habían consumido marihuana hasta un mes previo al ser encuestados: un millón y medio de esos sujetos tenían entre 12 y 17 años. En el Uruguay, un año después de la legalización, los adolescentes percibieron la marihuana como de fácil acceso y oferta frecuente, incluso, fue consumida más que el tabaco entre los menores de 17 años. La UNODC presume que se necesitarán años de vigilancia atenta si se quiere detectar de manera más abarcadora las consecuencias de este tipo de regulaciones.

Gettman et al. consideran que el estricto control gubernamental ha fracasado y que la legalización del cultivo doméstico eliminaría el comercio ilícito. Ello sería consecuencia del mercado abierto y competitivo, con obligaciones comerciales que descapitalicen el rentable negocio clandestino y desalienten la participación de adolescentes. Pero admiten que esto no resolvería el problema conductual de los jóvenes.

Caulkins et al. ven que el cultivo doméstico sirve para: a) fines comerciales; b) intercambio y concesión de regalos; o c) estímulo para esfuerzos cooperativos sin fines de lucro. No obstante han expresado preocupación porque el cultivo hogareño podría hacer más difícil la regulación comercial de la producción y distribución.

Cannabis y medicina tradicional: libertad, sociabilidad y subsidiariedad de este tipo de fitoterapia (2) en PDF.

El documento fue publicado originalmente en Biblioteca digital de la UCA en 2015.

CANNABIS Y MEDICINA TRADICIONAL: LIBERTAD, SOCIABILIDAD Y SUBSIDIARIEDAD DE ESTE TIPO DE FITOTERAPIA (2).

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