BREVE HISTORIA DE LA ASTRONOMÍA (4)

Por Jaime Saiz.

Después de ver la concepción del Universo planteada por los griegos, quienes, como dijimos en el artículo anterior, demostraron la esfericidad de la Tierra, hemos de decir que no hay avances significativos de la Astronomía durante el Imperio Romano ni en la Edad Media.

El sistema copernicano

Fue Nicolás Copérnico, teólogo y astrónomo polaco de finales del siglo XV y principios del XVI, quien «destronó a la Tierra de su posición central y la considerara un planeta más alrededor del Sol». Él pensó en una posible respuesta al problema de la inmutabilidad del paisaje de estrellas a lo largo del año, y es que éstas están tan inmensamente lejos de nosotros que el cambiar la Tierra de posición 20 millones de kilómetros de un extremo de su órbita al opuesto —ese era el tamaño que se pensaba tenía la órbita terrestre— no afecta al paisaje estelar. Esta es la respuesta correcta, incluso siendo la órbita de nuestro planeta aún mayor, pero en la antigüedad no se sabía si era cierta o si era una mera salida para evitar una dificultad.

Había también la obsesión de que todas las órbitas tenían que ser círculos perfectos, pero con círculos perfectos, en el sistema de Copérnico no se podía predecir la posición de los planetas ni siquiera con tanta exactitud como en el sistema anterior de Tolomeo. Entonces tuvo Copérnico que sugerir que la Tierra no gira alrededor del Sol, sino en torno a un punto en el que no hay nada, que va avanzando alrededor del Sol, según el llamado sistema de epiciclos, y de la misma manera el resto de los planetas.

La reforma de la Astronomía: Galileo y Kepler.

Desde el momento en que se ve a la Tierra como un planeta más, ya tenemos puesta la base para pensar que nuestro planeta podría estar compuesto de la misma materia que los demás astros, en contra del pensamiento griego. Esto ya se descubre desde el primer momento en que se utiliza el telescopio, por el astrónomo italiano de la segunda mitad del siglo XVI Galileo Galilei, quien observó los cráteres, rugosidades, grietas y montañas de la Luna; las manchas solares que aparecen y desaparecen de un día para otro; cuerpos que giran alrededor de Júpiter, no de la Tierra ni del Sol. En definitiva, que «la materia de los astros no es inmutable como pensaban los griegos, sino que todos están hechos de una materia similar». Hacía falta, pues, una explicación más general del movimiento de los cuerpos que las hasta ahora dadas. Sin embargo, Galileo, que también superó el sistema de Tolomeo, no supo avanzar más allá del de Copérnico.

Los grandes avances en el modo de entender el Universo los dio el alemán Joannes Kepler, contemporáneo de Galileo. Para Kepler, el sistema copernicano de epiciclos tampoco era satisfactorio, y logró demostrar, a partir de observaciones a simple vista, que «la órbita de un cuerpo, ya sea planeta o cometa, alrededor del Sol, no es un círculo, sino una elipse; que el Sol no está en el centro, sino en un foco de la elipse; y que el movimiento de un cuerpo alrededor del Sol no es a velocidad constante, sino que el radio vector del cuerpo al Sol cubre áreas iguales en tiempos iguales».

Órbitas planetarias según Kepler: la órbita es elíptica, de modo que un planeta emplea el mismo tiempo para pasar de A a B que de C a D, recorriendo menos distancia en el primer caso, pero barriendo la misma área.

BREVE HISTORIA DE LA ASTRONOMÍA (4).

Foto principal: Meteored.

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