Reflexionan sobre iglesia de la flagelación de Tierra Santa

La iglesia de la flagelación, que es desde 1838 propiedad de la Custodia de Tierra Santa, es uno de los lugares donde reflexionan en Cuaresma, dado que el templo cuenta con vidrieras que reproducen escenas de la condena de Jesús por parte de Pilatos, la flagelación de Jesús y la liberación de Barrabás.

La iglesia de la flagelación de Tierra Santa, construida por los cruzados en el siglo XII, luego abandonada y desde 1838 propiedad de la Custodia de Tierra Santa, es uno de los lugares donde reflexionan en Cuaresma, dado que cuenta con vidrieras que reproducen escenas de la condena de Jesús por parte de Pilatos, la flagelación de Jesús y la liberación de Barrabás. El templo se encuentra en las calles de la ciudad vieja de Jerusalén conducen al inicio de la Vía Dolorosa.

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El padre Carlo Giuseppe Adesso, de la diócesis de San Marino–Montefeltro, en la tercera meditación cuaresmal partía del pasaje del evangelista Juan: Pilatos apresó a Jesús y lo hizo azotar (Jn 19, 1). Es por ello, que inspirándose en la mística, la música y el arte, buscó a través de estos testimonios el significado más profundo de Cristo que se dejó azotar por amor. «Me he inspirado en la hermosa película de Mel Gibson, y además la duración de la homilía es la misma que la escena de la crucifixión que vemos en la película, y especialmente la flagelación. Me ayudé de los grandes testimonios de fe para que nos ayudaran a desenterrar el contenido de este gran misterio del que hemos sido redimidos», precisó, dado que este episodio también nos lleva a reflexionar sobre los sufrimientos y las injusticias —a veces hasta el martirio— de hoy.

«Uno de los aspectos que me llama la atención de la flagelación es meditar cómo la Iglesia, el cuerpo místico de Cristo, está involucrada en este misterio de la flagelación. En mi humilde opinión, la herida más sangrante que atañe a la ‘flagelación de la Iglesia’ es la división», afirmó. «Si el mal es la división, la medicina, el antídoto solo puede ser la comunión, es decir, la unidad. Poner a Cristo presente en su palabra pero presente de manera muy especial, sacramental en su Santísimo Cuerpo en el centro de nuestra fe, de nuestra vida, de la vida de nuestras comunidades. Esto hará que la Iglesia permanezca unida, siendo la Eucaristía el sacramentum caritatis», enfatizó Adesso, quien es uno de los que reflexionan sobre iglesia de la flagelación de Tierra Santa.

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