Obispo argentino de Suazilandia: «Necesitamos las oraciones de todos para discernir la voluntad de Dios en tiempo de crisis nacional»

El obispo argentino de Manzini, Suazilandia, José Luis Gerardo Ponce de León, indicó que una combinación de elementos que llevaron a esta crisis». «Aunque soy obispo de Manzini desde hace 7 años y medio, lo que no es mucho tiempo, entiendo que ésta es la crisis más grave que se recuerda y nadie debe esperar respuestas rápidas», precisó Ponce de León.

Obispo argentino de Suazilandia
Foto: YouTube Cancillería Argentina.

El obispo argentino de Manzini, Suazilandia, José Luis Gerardo Ponce de León, precisó que necesitan «las oraciones de todos para poder discernir la voluntad de Dios en este tiempo de crisis nacional», luego que en las últimas semanas se registraron unas protestas populares sin precedentes, que generaron violencia con daños a personas y bienes, al dejar muertos y heridos. El prelado de la única diócesis del país de África Austral —que tiene 1.046.000 habitantes y 56.000 católicos— concedió entrevistas a ‘Fides’ y ‘AICA’, en las que se refiere a la situación y la realidad eclesial en Suazilandia. Según los últimos informes, el rey Maswati III nombró un nuevo primer ministro.

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«Algunos pueden optar por culpar a un pequeño grupo de personas —locales o extranjeras— de generar esta violencia, otros a la crisis social provocada por COVID-19, otros al contraste entre el estilo de vida de la familia real y el del resto de la población, otros a la violencia policial o a la falta de libertad para expresar las opiniones… Hay una combinación de elementos que llevaron a esta crisis. Aunque soy obispo de Manzini desde hace 7 años y medio, lo que no es mucho tiempo, entiendo que ésta es la crisis más grave que se recuerda y nadie debe esperar respuestas rápidas», precisó Ponce de León, a ‘Fides’, al sostener que «la palabra elegida para expresar el camino a seguir fue ‘diálogo’». Al referirse a la realidad de la Iglesia en Suazilandia, afirmó que los primeros 4 misioneros católicos llegaron en 1914.

Video sobre su labor publicado por la Cancillería Argentina. Octubre de 2017. 

Explicó que son «una pequeña presencia de alrededor del 5% de la población con 17 parroquias y más de 100 capillas». «Somos conocidos por nuestro servicio social a esta nación —con 60 escuelas, un hospital, un hospicio, 7 clínicas—, por nuestro compromiso contra la trata de personas y por ser un espacio seguro para el diálogo, entre otras iniciativas», afirmó. Al referirse a la crisis, enfatizó que el Consejo de Iglesias de Suazilandia pidió una cita con el primer ministro para presentarle sus preocupaciones. «Temíamos que pronto se produjera la violencia. De hecho, nos reunimos con él el mismo día en que se produjeron los disturbios y nos ofrecimos a ponernos en contacto con todas las partes interesadas posibles y a ayudar al gobierno a entender lo que se necesita en estos momentos», aseguró. «La nuestra es una pequeña nación entre dos grandes naciones, Sudáfrica y Mozambique, que es poco conocida. Necesitamos las oraciones de todos para poder discernir la voluntad de Dios en este tiempo de crisis nacional», imploró el obispo argentino en Suazilandia, quien recordó que el Papa Francisco visibilizó la situación en el Ángelus del 3 de julio pasado, poco antes de internarse.

En diálogo con ‘AICA’, el misionero de la Consolata relató que el crimen de un universitario, al parecer con supuesta responsabilidad de la policía local, derivó en una protesta generalizada y la mayor crisis de la historia del joven país del sur de África. «Los jóvenes comenzaron a presentar documentos a sus legisladores locales. El gobierno frenó esto a causa de que en algunos casos hubo violencia contra los legisladores y por la tercera ola del COVID que inicia en este país.  Esto no fue recibido con agrado… La violencia se generalizó en muchas partes del país. Los jóvenes bloquearon las rutas e incendiaron negocios y autos. Cuando regresaba a Manzini pude pagar al primer grupo de jóvenes para que me dejaran pasar —tenían peaje ‘fijo’— pero los 2 siguientes que los encontré no aceptaban dinero sino que había que volver atrás. Afortunadamente pude encontrar refugio en una de nuestras parroquias junto a una religiosa y un sacerdote salesiano. Los 3 sin poder volver a nuestras comunidades. Solo muy temprano la mañana siguiente pudimos hacerlo en medio de piedras, autos incendiados, gomas de auto quemadas durante la noche…», lamentó.

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