Por Jennifer Almendras. Nuestra Señora de los Buenos Aires

La advocación mariana llega a las tierras argentinas con la primera fundación de lo que hoy conocemos como Buenos Aires, a la que le dio nombre. Pedro de Mendoza nombró al territorio Nuestra Señora Santa María del Buen Ayre hacer efectiva su promesa a la Patrona de los Navegantes. Esta denominación de ‘Buen Ayre’ proviene del nombre castellanizado de la Virgen de Bonaria que se venera en el Santuario de Cagliari, en Cerdeña, Italia, y que era patrona de los navegantes de la ciudad española de Cádiz.

Juan de Garay le da posteriormente el nombre de Ciudad de la Trinidad, al considerar que la celebración más importante cercana a la fecha fue la de la Trinidad o debido a que la nave ancló el día de dicha festividad, según precisaron algunos historiadores. Es por ello que en 1580 bautiza la ciudad en la segunda fundación con el nombre de ‘Ciudad de la Santísima Trinidad en el puerto de Santa María del Buen Ayre’. “Pero al puerto le dio el nombre de Puerto de Santa María de Buenos Ayres. Sin embargo, los designios de Garay no tuvieron éxito ya que a pesar de que jamás hubo disposición oficial alguna que cambiara su nombre, el uso inapelablemente consagró desde el primer momento el nombre de Buenos Aires para la ciudad. Sin embargo, el nombre asignado por Garay lo conserva el templo mayor porteño, que se llama catedral de la Santísima Trinidad”, indicó ‘AICA’.

«Cuando se fundó la ciudad de Buenos Aires su fundador quería llamarla Ciudad de la Santísima Trinidad, pero los marineros que lo habían llevado hasta allí eran sardos y querían que la llamase Ciudad de la Virgen de Bonaria. Pero, claro, era tan largo que quedaron sólo las últimas palabras: Bonaria, Buenos Aires, en recuerdo de la imagen de la Virgen de Bonaria», explicó Francisco, antes de su visita al santuario de Cerdeña, el 22 de septiembre de 2013, tal como precisó el sitio de ‘Buenos Aires Ciudad’.

En la Ciudad de Buenos Aires, la basílica, de estilo neogótico o lombardo del norte de Italia, que lleva el nombre de esta advocación fue inaugurada en 1932 en el barrio porteño de Caballito, en la esquina de Gaona y Espinosa, tras ser levantada por los padres mercedarios. Fueron 2 sacerdotes que pertenecían a esa congregación quienes llegaron con De Mendoza y los que trajeron con ellos una imagen de la Virgen de Buenos Aires del santuario de Bonaria en la isla de Cerdeña.

En 1893, Celina Bustamante de Beláustegui donó un gran terreno en ese barrio de lo que hoy llamamos Ciudad de Buenos Aires para que los mercedarios construyeran su escuela e iglesia. Cincuenta años atrás, la orden fue despojada de la Basílica Nuestra Señora de la Merced y monasterio San Ramón en el casco histórico tras un decreto confiscatorio de Bernardino Rivadavia que también los obligaba a disolver la orden y unirse al clero secular o emigrar a las provincias, según indicó ‘baiglesias.com’.

En 2020, en contexto de la pandemia por el COVID-19, el cardenal Mario Poli rezó frente a la imagen de Nuestra Señora de los Buenos Aires en su fiesta, que se celebra el 24 de abril, al recordar que ella “acompaña desde el origen de la ciudad, protegiendo a todos sus habitantes” e invocó “su presencia, su ternura, su compañía” de modo especial para el personal policial, dado que esa fecha también fue el día de la Policía de la Ciudad.

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