Misioneros en primera línea de ayuda a la población tras explosión en Guinea Ecuatorial

Las religiosas de la comunidad de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana indicaron que «siguen atendiendo a decenas de personas con contusiones y secuelas físicas y psicológicas». El misionero salesiano y director del Instituto Español de los Salesianos en Bata, Francisco Moro, indicó que el centro educativo salesiano recibió a más de 100 personas en sus instalaciones, mientras que otras 200 personas acuden cada día a comer o cenar.

Misioneros en primera línea de ayuda
Foto: EFE/EPA/J. L.Abecara.

Misioneros se encuentran en primera línea de ayuda a la población tras la explosión en Guinea Ecuatorial. El 7 de marzo pasado, al menos 5 grandes explosiones en la zona del cuartel de Nkuantoma destruyeron la mayor parte de los edificios de las instalaciones militares y las casas cercanas. El balance oficial reportó que la explosión causó 107 fallecidos y más de 600 civiles heridos.

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«En menos de dos horas, y sin saber exactamente qué estaba pasando, nos dirigimos al Hospital General ya que nos informaron de que llevaban allí a los heridos. Cargamos nuestro coche con suministros médicos y ofrecimos todo nuestro apoyo», indicaron las religiosas de la Comunidad de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, que trabajan en Bata, capital económica y ciudad más poblada del país. «Las parroquias y colegios católicos pusieron a disposición sus instalaciones para acoger a decenas de familias que se quedaron sin hogar. Y nosotros, como centro de salud, seguimos atendiendo a decenas de personas con contusiones y secuelas físicas y psicológicas», aseguraron las religiosas.

El misionero salesiano y director del Instituto Español de los Salesianos en Bata, Francisco Moro, sostuvo que están «viviendo algo peor que una película de terror». «El colegio de los salesianos está situado a 2,5 kilómetros del lugar de las explosiones y no sufrimos grandes daños, pero todo tembló e incluso yo sale en el aire por la onda expansiva», sostuvo. Tras 2 semanas de la explosión, indicó que el centro educativo salesiano recibió a más de 100 personas en sus instalaciones —la mayoría mujeres y menores—, mientras que otras 200 personas acuden cada día a comer o cenar. Además, sostuvo que otros 200 reciben ayuda en los barrios donde fueron reubicados como desplazados. «Necesitamos ayuda para poder seguir atendiéndolos, porque muchos otros vienen a comer aquí por las consecuencias de la pandemia», imploró.

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