IGLESIA: ¿QUÉ TE ESPERA EN TU FUTURO? (13/2). La lógica evangélica del fermento en la masa (Nuevo Orden 2)

Por Silvio Pereira.

La aceptación de nuestra realidad minoritaria y periférica

Aún razonamos desde la lógica del número de bautizados, lo cual ha llevado al mundo a una campaña sistemática de apostasía, promoviendo que innumerables personas se presenten a pedir ser ‘borradas’ de los registros de la Iglesia. Políticamente se ha argumentado que a través de ese abultado número de bautizados la Iglesia sigue intentando ejercer su poder y obtener prebendas económicas. ¿Y qué responderemos?

Solo es relevante creo, que alguna nostalgia de la cristiandad se evidencia en el vigente uso estadístico de la cantidad de bautizados por parte nuestra. Más allá de la estrategia para atacar y desacreditar a la Iglesia, nuestros dirigentes debieran preguntarse al menos sobre la honestidad intelectual con la que miramos y circulamos los datos. Y sinceramente me preocupa que no podamos asumir responsablemente la diferencia, por así decirlo, entre el ‘valor nominal’ y el ‘valor real’.

‘Cristianos practicantes’

¿Por qué nos pasa? ¿Acaso no hemos acuñado y difundido la expresión ‘cristianos practicantes’? Todos en la Iglesia sabemos que una gran mayoría de bautizados no practica la fe y que dentro del pequeño universo de ‘cristianos prácticos’ hay incluso procesos y niveles de maduración y participación diversos, que encima podríamos pronosticar ‘a la baja’.

Aún pretendemos pelear batallas para impedir la aprobación de leyes cuyo concierto mundial es anterior y prescindente de nosotros. No digo que no debamos hacerlo pero ¿con qué conciencia de la realidad? Supongo que seguimos anhelando aquella sincronización de la cristiandad entre la autoridad religiosa y la civil. ¿Pero cuál es el porcentaje real de cristianos ejerciendo liderazgos civiles significativos? ¿Cuál es la real representatividad cristiana en el parlamento? ¿Cuál es la real intencionalidad de los ciudadanos votantes de sostener en las urnas una representación ‘evangélica’, una presencia de la óptica de la fe en el poder ejecutivo y el cuerpo legislativo de la República?

A veces pensamos fantasiosamente —y hasta diría con cierto sesgo ideológico— que hay un sustrato en el pueblo que todavía comulga y acompaña ampliamente los valores cristianos, pero después nos enteramos dolorosamente que ante ciertos temas —como el aborto— hasta dentro de la Iglesia tenemos polémicas y divisiones. ¿Realmente entendemos que verdaderamente somos pocos los que hemos abrazado como camino de vida el Evangelio de Jesucristo?

La decadencia de las relaciones institucionales y del diálogo político

Aún nuestros dirigentes —ya sean ministros ordenados, consagrados o laicos— invierten demasiado interés, tiempo y esfuerzo en la vinculación con las autoridades civiles y políticas de todo tipo —funcionarios, líderes partidarios, empresariales, sindicales—; un interés que podría ser en parte reinvertido y mejor re-direccionado. No excluyo esa colaboración y diálogo valioso, pero no pondría las relaciones institucionales tan en el centro de la vida eclesial.

No es tan bueno como creemos recibir o pactar ‘migajas solidarias’ y transformarnos en una red de locales donde se distribuye un auxilio que en parte o totalmente es fruto del aporte estatal o empresarial. Tanta gente dice y piensa: «¡Pero si el gobierno a la Iglesia le baja ayuda para darnos!». Sumado a la ignorancia y elucubraciones erróneas sobre la verdad del aporte económico que el Estado hace a la Iglesia, el desconocimiento de su origen y fundamentos, la colaboración entre ambos se torna confusa. Y de esto somos en parte responsables por ese ‘secretismo’ que a veces practicamos bajo criterio de prudencia pero que termina siempre en sensación de falta de transparencia.

Como Párroco cuántas veces se me han acercado los vecinos para presentarme dificultades de orden ciudadano: «Padre, ayúdenos, dígale al Intendente…» Como a veces nos dicen a los sacerdotes «usted que está más cerca de Dios» también nos dicen «usted que debe conocer y poder obtener un favor de este o aquel». ¿Estamos en la cercanía del poder humano? ¿Así nos ven y así somos: una Iglesia con poder o en la disputa del poder mundano?

La conversión pastoral hacia una Iglesia pequeña y humilde

No es tan bueno entonces el modelo de relación institucional establecido si proyecta tal imagen en el colectivo social, una Iglesia cercana al poder y a sus manejos. Sin duda sería mejor multiplicar una simple, fraterna y pequeña caridad propia. Una generosa caridad propia, un compartir de lo nuestro, menor en la cantidad tal vez pero mayor en calidad de testimonio.

Insisto en advertir que los signos de los tiempos nos invitan a dejar morir definitivamente la cristiandad en algunas de nuestras prácticas nostálgicas y persistentes. Reitero que hay que reposicionarse desde la lógica evangélica del fermento en la masa (Mt 13,33). La Iglesia, sobre todo en su dinámica institucional, debe reencontrarse con las formas del Reino más cercanas al diminuto grano de mostaza que al crecer da sombra y refugio (Mt 13,31- 32).

Mejor sería convencernos de que es hora de encarar la lógica de los pequeños, de los débiles y de los pobres y humildes. Y no lo afirmo desde ningún acercamiento teológico, de esos combativos y sospechados de ideología. Lo afirmo desde la Escritura, desde la tradición profética de ‘los pobres de Yahveh’ y de la ‘semilla santa’ o ‘resto fiel’. Solo una renovada y profunda humildad, un espíritu de pequeñez, salvará a la Iglesia del futuro.

LA IGLESIA Y EL NUEVO ORDEN MUNDIAL (y 2): LA LÓGICA EVANGÉLICA DEL FERMENTO EN LA MASA. Por Silvio Pereira.

El Padre Silvio Dante Pereira Carro es también autor del blog Manantial de Contemplación. Escritos espirituales y florecillas de oración personal.

1 Comentario

  1. Silvio Pereira. Excelente artículo para reflexionar todos los católicos. El tema institucional es tratado de una manera admirable. Como hombre de fe, felicito al Padre Silvio Pereira, de poder articular las palabras y las frases desde un mundo real.
    Muy bien vista y verbalizada, la realidad desde nuestra iglesia en esta bendita tierra Argentina. Recoge con acierto que varios integrantes de los poderes institucionales Ejecutivo, Legislativo. Judicial tanto nacionales como provinciales y municipales tienen una visión distante de nuestro sentir de fe. Gracias Padre Silvio Pereira

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