IGLESIA: ¿QUÉ TE ESPERA EN TU FUTURO? (13/1). La Iglesia y el Nuevo Orden Mundial

Por Silvio Pereira.

Prepararnos para un mundo relativista, tecnócrata, pluricultural y plurireligioso

No sabría qué tiempo o construcción verbal utilizar. ¿’Seguir preparándonos’? Es posible, creo que algunos ya hemos sido formados en estos parámetros o hemos percibido la necesidad de incorporarlos a nuestro instrumental de navegación. ¿O ‘empezar a prepararnos’? Suena más plausible puesto que una gran mayoría aún depende de una mentalidad y de un paradigma de comprensión desactualizado, que cuesta dejar atrás haciendo el duelo, pues nos deja expuestos a la desprotección de la orfandad y la intemperie.

No esperen que desarrolle ahora los ‘pretenciosos’ conceptos del título. Habrán ya escuchado en el recinto de la Iglesia o en otros ámbitos de la cultura acerca del relativismo, la tecnocracia, la pluriculturalidad y la plurirreligiosidad. Y si sus oídos son vírgenes de tales cosas ya pronto vendrán los juglares a cantarles loas del nuevo mundo emergente. Allí la pluralidad y la tecnología mandan.

La Iglesia frente al Nuevo Orden Mundial

Solo diré que es comprensible en este contexto el ideal del ‘poli-amor’. Y no hablo del uso restringido que se le da a este neologismo para referirlo a las relaciones sexuales, afectivas o amorosas con diversos individuos contemporáneos bajo la única condición de transparencia: que todos lo sepan y acepten. Hablo de un futuro uso extensivo del ‘poli-amor’ que podría definir la cultura adviniente: se trata de la posibilidad de entregarse a todos y a todo sin experimentar en ello incongruencias o problemas de conciencia ni sufrir aparentemente crisis de identidad alguna. El relativismo daría la condición de transparencia que haría posible justificar la entrega a esa pluralidad donde todo vale lo mismo y nada puede ser desacreditado. Entonces la dimensión cultural y la dimensión religiosa serían consagradas al poli-amor subjetivo. Una remozada fe sincretista está naciendo en el orden del nuevo mundo.

Dejar morir a la cristiandad

Pero lo que me importa realmente es cómo pararnos frente al futuro que llega a pasos acelerados. Creo que es hora de aceptarnos como minoría y entrar en la lógica evangélica del ‘fermento en la masa’. Hay que comenzar ahora mismo. Debemos terminar de hacer el duelo por ‘la cristiandad perdida’ y concluir el renunciamiento a plantarnos como un poder entre otros poderes en pugna.

Aceptar que ya no estamos en el centro y que hemos sido desalojados hacia la periferia. Apenas quedan ya cenizas humeantes de privilegios y de ‘tráfico de influencias’. Y si me lo permiten, poder también entrever que es posible que se haya urdido un plan para nuestra extinción como cristianos, la erradicación de la fe.

Modernidad vs Cristiandad

¿La cristiandad perdida? Aquel proyecto medieval que en su esplendor tenía al Papa como máxima autoridad ‘espiritual y terrenal’, donde era fuerte la sincronización con el emperador y los monarcas —no siempre pacífica y bajo pena de excomunión o rechazo de validación no permitiendo la coronación y ascensión al trono—; aquel proyecto de poderío político y económico que instalaba a la Iglesia como recurso último para incluso laudar entre disputas territoriales de reinos; aquel proyecto que contaba con las condiciones para ejercer una gran incidencia en la cultura postulando la superioridad de la ley evangélica por sobre la ley civil y exigiendo coherencia entre ambas; aquel proyecto que detentaba una notable concentración de la institución educativa mayoritariamente en sus manos y sometía al conocimiento científico bajo la verdad teológica; aquel proyecto está muerto en términos históricos. La Modernidad ha matado a esa sociedad pretendidamente monolítica.

Y en el contexto del empoderamiento del sujeto y de sus libertades junto a la entronización del cientificismo naciente, ha tildado a aquella época y a la Iglesia de ‘oscurantismo’. Desde entonces así se enseña y así se aprende en el orbe entero sin importar cuan parcial o ideológica pueda ser esa mirada. Que el período medieval ha sido oscuro para la humanidad se asume como ‘verdad revelada’.

Sin embargo ¿la cristiandad ha muerto en la mente y en el corazón de la Iglesia? Ciertamente la constante condena de las nuevas ideas bien significada en la práctica del juramento anti-modernista y la encendida apologética de aquellos tiempos son evidencia de que la Iglesia ofreció una clara resistencia. En parte el Concilio Vaticano II intentó un abrazo reconciliador con la Modernidad —el cual ya expresé que a mi ver llegó tarde y probablemente fue rechazado—. ¿Pero en serio la cristiandad ha muerto como aspiración entre nosotros? Pienso que aún pervive y que la nueva cultura emergente nos obligará definitivamente a dejarla atrás. ¿Qué significa?

LA IGLESIA Y EL NUEVO ORDEN MUNDIAL (1). Por Silvio Pereira.

El Padre Silvio Dante Pereira Carro es también autor del blog Manantial de Contemplación. Escritos espirituales y florecillas de oración personal.

2 Comentarios

  1. El nuevo orden mundial la nueva era caminan de la mano del innombrable . Tienen un solo proposito eliminar el Cristianismo , la fe catolica , para implementar : una sola religion la nueva era , un solo gogierno, una sola moneda , una sola lengua .imponiendo la cultura de la muerte LEY de aborto , leyes de parejas lesvicas eutanacia ,secuestros, etc. etc. etc .Juan Pablo segundo :Lo advirtio los cristianos debemos estar preparados . Para la mas grande tribulacion en la que estara a prueba la fe de los Cristianos. Ylos estados totalitaristas del mundo son los que estan creando este nuevo orden mundial.Nosotros losCRISTIANOS tenemos armas para enfrentarnos . La palabra de DIOS nuestra Madre en fatima nos dio su corazon , el rosario, la EUCARISTIA, JESUS y el ESPIRITU SANTO ,.LA IGLESIA ES SARANDIADA , PERO JAMAS DESTRUIDA . LA VICTORIA ES DE DIOS PADRE, DIOS HIJO Y DIOS ESPIRITU SANTO

  2. Padre esta muy bien lo que dice a hablar sin rodeos. No nos quieren. Hasta mis hijos se dan cuenta. Lo unico es que hay que aceptarlo sacudirnos las sandalias como nos enseño nuestro maestro y seguir. Hay algo que noto ahora que no solo la tormenta viene de afuera sino que la barca se sarandea de adentro no hay que dejar de mirar al maestro como siempre nos explicaste.

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