«La comunidad cristiana de Belén continúa celebrando con alegría el nacimiento del Niño a pesar de las terribles dificultades»

El Custodio de Tierra Santa, Francesco Patton, destacó que "la comunidad cristiana local, a pesar de las terribles dificultades económicas que atraviesa continúa viviendo en la ciudad en la que Jesús nació, y continúa celebrando con alegría y esperanza el nacimiento del Niño que viene para salvarnos". En Belén, la solemnidad de la Natividad del Señor se vivirá de manera diferente por la pandemia. Este año no contará con turistas ni peregrinos.

El Custodio de Tierra Santa, Francesco Patton, indicó que «la comunidad cristiana de Belén continúa celebrando con alegría el nacimiento del Niño a pesar de las terribles dificultades», en su mensaje de Navidad. En Belén, la solemnidad de la Natividad del Señor se vivirá de manera diferente dado que la ciudad está afectada por la pandemia de coronavirus, que este año no contará con turistas ni peregrinos habituales para estas fechas tan importantes para los cristianos. Incluso las ceremonias tendrán cupo de fieles.

«Gracias a Dios no está vacía la gruta de la Natividad porque la comunidad cristiana local, a pesar de las terribles dificultades económicas que atraviesa continúa viviendo en la ciudad en la que Jesús nació y continúa celebrando con alegría y esperanza el nacimiento del Niño que viene para salvarnos», indicó Patton. El arzobispo y nuevo Patriarca de Jerusalén de los Latinos, Pierbattista Pizzaballa, presidirá la Misa que se celebrará la noche del 24 de diciembre en la Basílica de la Natividad, en Belén, en un contexto marcado por el coronavirus que vació iglesias y lugares de culto como nunca había ocurrido antes, ni siquiera en la segunda intifada. Pizzaballa estuvo enfermo del COVID-19 y recién el martes 22 de diciembre las autoridades sanitarias de Israel le dieron el permiso para presidir las celebraciones navideñas. El Patriarca de Jerusalén de los Latinos sostuvo que en este contexto en el que «todo se redujo a un mínimo imprescindible» es más importante aceptar «la invitación del ángel, como hicieron los pastores del Evangelio», es decir, «para ver y reconocer en esa señal a Cristo el Señor».

«Jesús vino para cambiar radicalmente nuestra manera de pensar, para sorprender nuestras expectativas, para sacudir nuestra existencia para despertarnos de la ilusión de que ya sabemos todos, de que todo está bajo control, de que el desaliento es la única respuesta lógica a la triste realidad de nuestro mundo», afirmó. Por su parte, los patriarcas y jefes de las iglesias de Tierra Santa aseguraron en su mensaje conjunto que «el nacimiento de Jesús no es un mero hecho histórico, sino un regalo perpetuo para toda la creación». «Jesús nació en un tiempo de angustia, violencia, exclusión y pobreza, compartió con nosotros la carne humana y sus limitaciones, excepto el pecado, para que a través de su pasión, muerte y resurrección, todos podamos tener vida y tenerla en abundancia», reflexionaron.

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