Jóvenes ayudan a reconstruir la iglesia de la Asunción de Santiago de Chile, vandalizada y quemada

Estudiantes del Departamento Universitario Obrero y Campesino de la Universidad Católica de Chile ayudan con el proyecto 'Sursum Corde' —Arriba el Corazón— a reconstruir la iglesia de la Asunción de Santiago que fue vandalizada y quemada durante las protestas del 18 de octubre de 2020 en la capital del país trasandino.

Jóvenes del Departamento Universitario Obrero y Campesino de la Universidad Católica de Chile (Duoc UC) ayudan a reconstruir la iglesia de la Asunción de Santiago, que fue vandalizada y quemada durante las protestas del 18 de octubre de 2020 en la capital del país trasandino. La iglesia de la Asunción cuenta aún con el cascarón del edificio que espera la reconstrucción del interior, la que demorará años, dado que el templo es patrimonio nacional. Actualmente, la comunidad parroquial logró habilitar con la colaboración de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) una sala para que los fieles pudieran seguir reuniéndose para las celebraciones.

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Los estudiantes del centro profesional, que imparte carreras técnicas como construcción, electricidad, restauración patrimonial y prevención de riesgos, se contactaron con el párroco Pedro Narbona para ofrecer su ayuda, tras la destrucción provocada. Alumnos, académicos y auxiliares lanzaron el proyecto ‘Sursum Corde’ —Arriba el Corazón— para catastrar los daños, limpiar y rescatar las piezas de esculturas y pinturas para su restauración. Los participantes en la iniciativa recordaron que ingresar al templo después de los ataques fue doloroso, pero comenzaron rápidamente a trabajar para recuperar los espacios destruidos.

Los colaboradores lograron rescatar en medio de las faenas maderos calcinados, páginas del Evangelio y retazos de los cuadros que decoraban las paredes de la iglesia para repararlos. Después, en los jóvenes que ayudan a reconstruir la iglesia surgió también la idea de hacer algo simbólico y es por ello que pidieron a un orfebre que hiciera cruces pectorales con los trozos de la madera quemada de la iglesia de la Asunción. Una de ellas fue entregada a Alberto Lorenzelli, obispo auxiliar de Santiago, quien luego le hizo llegar el obsequio al Papa Francisco en Roma, pocas horas antes de que ingresara en el hospital para una cirugía a comienzos del mes de julio. Lorenzelli indicó que el Papa Francisco se emocionó dado que la cruz «tiene un significado profundo, de una iglesia que fue quemada en un momento particular, de una herida profunda que vivió la Iglesia frente a estos hechos, pero también del pueblo de Chile».

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