Por Jennifer Almendras. Iglesia católica caldea

La Iglesia católica caldea forma parte de las iglesias de rito oriental que conforman a la Iglesia católica apostólica romana, además del rito latino que se utiliza en Occidente. Esta mantiene la unidad eclesial y defiende la diversidad de sus tradiciones propias. Los ritos difieren por la expansión del Evangelio realizado por los apóstoles. Todos tienen la misma dignidad, y especialmente tienen encomendada la tarea de facilitar la unidad a las Iglesias orientales separadas de la Sede Romana. La iglesia oriental, en la que está integrada la Iglesia católica caldea, posee diversos ritos, una tradición eclesiástica que indica cómo se deben celebrar los sacramentos, que se dividen en 5 grupos:

  • Tradición alejandrina: Iglesias copta y etíope.
  • Tradición antioquena: Iglesias malankar, maronita y siria.
  • Tradición armenia: Iglesia armenia.
  • Tradición caldea: Iglesias caldea y malabar.
  • Tradición bizantina: Iglesias albanesa, bielorrusa, croata, búlgara, griega, greco-melquita, italo-albanesa, macedonia, rumana, rusa, rutena, eslovaca, ucraniana y húngara.

Una de ellas es el rito caldeo que se celebra en Irak, donde se encuentran los cristianos perseguidos, quienes padecieron la guerra e invasión en 2003, posteriormente los ataques sistemáticos de extremistas islámicos. Es el único rito que celebra en arameo —siriaco— la lengua que habló Jesús. La liturgia que celebran es casi toda cantada. La Iglesia caldea forma parte de una de las 5 grandes tradiciones orientales fundada, según la tradición, por el apóstol santo Tomás en Babilonia, y por sus discípulos Addai y Mari, que evangelizaron a grupos judíos que existían en el imperio Persa. El rito de tradición caldea procede de la Iglesia asiria precalcedonense, una de las que primero se separó de la comunión con Roma durante el Concilio de Éfeso, en el año 410, por seguir las doctrinas del monje Nestorio. Luego de años de ruptura, según indica ‘Zenit’, una parte de la denominada ‘Iglesia nestoriana’ retomó la comunión con Roma. El restablecimiento de la comunión definitiva, después varios conflictos, se produjo en 1830 cuando Pío VIII designó a Juan Hormizdas como cabeza de los católicos caldeos. Los católicos caldeos, junto a los ortodoxos, padecieron diversas persecuciones perpetradas por los otomanos y los kurdos a principios del siglo XX, por lo cual el número de fieles se redujo de forma drástica.

Tienen como líder al cardenal Louis Raphael Sako, quien en plena comunión con Roma, cuenta con el título de Patriarca de Babilonia. Sako denunció en diversas oportunidades las atrocidades que padecen los cristianos en Irak en reiteradas ocasiones, tras huida masiva de los fieles cuando el Estado Islámico invadió Mosul y la Llanura de Nínive, en la noche del 6 y 7 de agosto de 2014. En 2008, la Iglesia católica caldea padeció uno de los momentos más dramáticos cuando islamistas secuestraron a Paulos Faraj Rahho, arzobispo de Mosul, quien después fue encontrado sin vida.

El cardenal Sako reflexionó en varias oportunidades sobre los católicos caldeos y su historia. «Nuestros antepasados han regado esta bendita tierra con su sangre; ellos fueron mártires y testigos de nuestra fe cristiana. Ellos han plantado monasterios junto a las semillas de grano e iglesias junto a árboles de palma, así como escuelas, hospitales, etc. Por eso, nosotros, sus descendientes debemos proteger cuanto hemos heredado por miles de años. Incluyendo la tierra, la historia, la lengua, los valores y la espiritualidad. Nuestra misión confía en que la luz de Dios finalmente disipará las tinieblas, y que su paz triunfará», sostuvo Sako, en agosto de 2016. Actualmente, muchos de los fieles caldeos pudieron retornar a Irak, mientras que otros viven en Estados Unidos, vinculados a las Eparquías de San Diego y Detroit, y en Australia, a la Eparquía de Sidney.

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