Hallan los restos de los 3 primeros mártires católicos coreanos

La diócesis de Jeonju aseguró que los restos pertenecen a Paul Yun Ji-chung y James Kwon Sang-yeon, decapitados por su fe en 1791, y al hermano menor de Yun, Francis Yun Ji-heon, descuartizado una década después. «Nuestra Iglesia creció sobre los cimientos del derramamiento de sangre de los mártires y finalmente encontró los restos de las personas que iniciaron la historia del martirio», destacó el obispo local, John Kim Son-tae.

Hallan los restos de los 3 primeros
Foto: Mártires coreanos del siglo XIX y finales del XVIII: en la zona superior derecha, con gorro alto y un libro en las manos, el beato Pablo Yun Ji-chung. Religión en Libertad.

La diócesis de Jeonju precisó que hallan los restos de los 3 primeros mártires católicos coreanos que fueron decapitados y descuartizados durante las olas de persecución contra los cristianos, el miércoles 1 de septiembre, 2 siglos después de sus ejecuciones y 7 años posteriores de ser beatificados por el Papa Francisco —además de otros 121—. Confirmó el hallazgo a través de las investigaciones arqueológicas y las pruebas de ADN, en una conferencia de prensa. Las reliquias de los 3 beatos fueron localizadas en marzo pasado en Wanju, en una parcela donde se solía enterrar a los mártires y que se convertía en un santuario.

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La jurisdicción eclesiástica, situada a 243 kilómetros al sur de Seúl, aseguró que los restos pertenecen a Paul Yun Ji-chung y James Kwon Sang-yeon, quienes fueron decapitados por su fe en 1791, y al hermano menor de Yun, Francis Yun Ji-heon, que fue descuartizado una década después. Ambos pertenecían a una familia noble de Jeonju. Paul Yun Ji-chung fue el primero en convertirse al cristianismo y recibir el bautismo. En 1791 destruyó el altar familiar, tras obedecer al obispo Gouvea de Beijing, que prohibió el culto a los antepasados en los territorios bajo su jurisdicción. El hecho provocó un escándalo en la corte y Paul fue detenido junto a su primo James Kwon Sang-yeon. Tras negarse a abandonar su fe, fue asesinado el 8 de diciembre de 1791. 10 años después, Francis Yun Ji-heon, también fue masacrado.

En coreano. 

El obispo de Jeonju, John Kim Son-tae, aseguró que «el descubrimiento de los restos es un acontecimiento verdaderamente colosal y sorprendente». «Nuestra Iglesia creció sobre los cimientos del derramamiento de sangre de los mártires y finalmente encontró los restos de las personas que iniciaron la historia del martirio», destacó el prelado, después que hallan los restos de los 3 primeros mártires católicos surcoreanos que fueron asesinados por los gobernantes que temían que la difusión del catolicismo socavara la ideología dominante, basada en el confucianismo. Bajo el gobierno de la ‘Dinastía Joseon’, se sucedieron varias persecuciones contra los cristianos de 1791 a 1888, que causaron entre 8.000 y 10.000 muertos a lo largo de ese siglo, según indicaron los historiadores. De ellos, 227 fueron beatificados como mártires. La Iglesia en Corea del Sur celebra este año el 200 aniversario del nacimiento de su primer sacerdote, san Andrés Kim, quien también fue asesinado por odio a la fe en 1846, cuando tenía 25 años.

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