Frailes capuchinos asisten a niños y desplazados en Camerún

Marino Pacchioni, misionero capuchino, indicó que «la gran crisis en la que está Camerún tiene un fuerte impacto en varios sectores, desde la educación hasta la sanidad». «Ni el peligro del coronavirus, ni la apertura de las negociaciones detuvieron el conflicto civil», aseguró el religioso, al precisar «el trabajo de los frailes es difícil, pero la intención de perseverar en su cercanía al pueblo es fuerte».

Frailes capuchinos asisten a niños
Foto: YouTube Fides.

Los frailes capuchinos asisten a niños y desplazados por el conflicto, la violencia y la pobreza en Camerún. Marino Pacchioni, misionero capuchino, realizó un balance de la situación en la que ve desde 2016 a las regiones anglófonas del país. «La gran crisis en la que está Camerún, debido a las tensiones en las regiones anglófonas del país, está teniendo un fuerte impacto en varios sectores, desde la educación hasta la sanidad. Ni el peligro del coronavirus, ni la apertura de las negociaciones detuvieron el conflicto civil: los enfrentamientos entre los rebeldes independentistas y el ejército regular continúan, con consecuencias preocupantes, especialmente entre los civiles», precisó.

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«El trabajo de los frailes es difícil, pero la intención de perseverar en su cercanía al pueblo es fuerte», reconoció Pacchioni, quien aseguró que la situación actual hace que su «trabajo sea complejo porque es una crisis que toca los aspectos sociales, económicos, apostólicos y cotidianos». Explicó que los capuchinos del país están presentes de modo particular en las 2 regiones donde, a causa de los continuos combates entre los militares del ejército y los hombres armados generaron muchos daños. «En esta parte del país la gente vive de la agricultura cultivando pequeñas parcelas. Ahora no tienen nada. A causa de los incendios provocados por el conflicto, se ha perdido gran parte de la producción. Muchos desplazados encontraron refugio en algunas de nuestras fraternidades y en algunas parroquias, como la del Sagrado Corazón en Shisong. Cientos de personas fueron ayudadas por los frailes en cuerpo y espíritu, con alimentos y apoyo fraternal para ayudarles a superar el shock de la violencia que sufrieron», enfatizó el religioso.

Entrevista al misionero capuchino Marino Pacchioni. En italiano. 

Indicó que en uno de los sectores donde los hermanos capuchinos están más implicados es la educación, que se puede realizar con la ayuda que reciben a través de un programa de apoyo a distancia. Recordó que el colegio san Antonio de Mbohtong, con casi 400 alumnos, se cerró hace 4 años. «Por razones de seguridad, se consideró oportuno trasladarlos a todos a regiones más seguras del país. La tragedia es que estos niños, además de sufrir la guerra, también sufrirán en el futuro la falta de educación provocada por la imposibilidad de asistir a cursos regulares», lamentó, al evidenciar que la situación es difícil incluso para los más jóvenes. «Estamos inmersos en la construcción de un foyer —sala de descanso— para acoger a los niños e intentar darles continuidad educativa», aseguró el misionero, al referirse al trabajo de los frailes capuchinos que asisten a niños y desplazados en el país.

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