Por Jaime Saiz. El origen del Universo desde la Ciencia, la Filosofía y la Teología

Continuamos exponiendo los fundamentos que nos van a servir para hablar del origen del Universo.

Ciencia

Para la Ciencia, el estudio de la creación no es el explicar por qué, de dónde y cómo empieza a existir la materia, ya que, para decir que se pasa de nada a algo, no vale ninguna ecuación, ni ninguna fuerza física. Precisamente, una de las leyes más básicas de la Física es la ley de conservación de la materia en su totalidad —masa + energía—, que dice que, en cualquier fenómeno físico, «la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma». Nunca, en un experimento, nos encontraremos con más materia ni con menos; solamente la tenemos de distinta manera, como ocurre en las estrellas, que consumen continuamente Hidrógeno para transformarlo en Helio y energía.

Algunas personas, apoyándose en este principio de la Física, ponen la pega de cómo se puede hablar del origen de la materia, si ésta no se crea ni se destruye. A esto se puede responder que las leyes físicas no son normas que nosotros imponemos al mundo material, sino que son simplemente una constatación de lo que la materia, de hecho, hace, y que luego generalizamos y comprobamos en nuestros experimentos. Pero el tratar de la materia y buscar leyes que la rigen presupone ya que existe: no nos explica cómo existe. Por eso, la llamada Ley física de la conservación de la materia, no es sino una constatación de que en ningún experimento nuestro aparece nueva materia ni se destruye materia, pero no nos dice nada de si la materia que forma el Universo tuvo o no tuvo un principio. Antes de haber leyes físicas tiene que haber materia.

Por tanto, para la Ciencia, el estudio de la creación es, simplemente, el buscar la etapa más primitiva posible del Universo que se puede alcanzar extrapolando las leyes físicas hacia el pasado, previa suposición de que la materia ya existe.

Filosofía

Para la Filosofía, el concepto de creación se refiere al paso de nada a algo, y más básicamente, a que lo que existe en el Universo no lo hace por su propia cuenta, por su propia esencia, sino que recibe su ser de otro agente.

Por tanto, desde el punto de vista filosófico, el concepto de creación no está unido al tiempo ni al espacio. Santo Tomás, hablando filosóficamente, decía que a él le parecía posible que el Universo fuese eterno en el tiempo, y sin embargo haya sido creado, porque no tiene en sí mismo la razón de existir. El que el Universo exista y lo haga con unas determinadas propiedades no sale de su propia esencia.

Fe

Desde el punto de vista de la Fe, la Biblia nos habla de un comienzo del Universo. Literalmente, el Génesis empieza así: Cuando al principio Dios creó el cielo y la tierra, la tierra era un caos, aunque muchas traducciones dicen: Al principio, Dios creó el cielo y la tierra; pero la idea de creación, el sacar algo de la nada totalmente, aparece más tarde en la Biblia, ya que, cuando se escribió el Génesis, no tenían los hebreos una idea clara de que el mundo había comenzado a existir por creación.

Lo único que se quería mostrar en esa hermosa página de la Biblia era que todo cuanto existe está ordenado por Dios para el hombre, y por eso presenta a Dios como un Padre providente y sabio, que va preparando la morada para el hombre: primero enciende la luz, prepara el suelo para que haya plantas y animales… hasta que ya está todo listo para crear al hombre.

Así pues, la Biblia solamente nos dice que Dios dispuso el cielo y la tierra para que ésta fuese morada del hombre.

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