Cardenal Brandmüller: «En Alemania la Iglesia católica es el segundo mayor empleador después del Estado»

El presidente emérito del Comité Pontificio de Ciencias Históricas, Walter Brandmüller, precisó, al ser consultado sobre la insistencia de reformas sustanciales de la Iglesia en Alemania, que «la exigencia más urgente respecto a estas reformas proviene, sobre todo, de los funcionarios del catolicismo organizado, de los movimientos, del Comité central de los católicos alemanes, que representan a la abrumadora mayoría de empleados de las estructuras eclesiales».

Cardenal Brandmüller En Alemania la Iglesia
Foto: Twitter Edward Pentin.

El cardenal y presidente emérito del Comité Pontificio de Ciencias Históricas, Walter Brandmüller, recordó que «en Alemania, la Iglesia católica es el segundo más grande empleador después del Estado», en una entrevista a Franca Giansoldi para ‘Il Messagero’ en la que ratificó que ya se puede hablar tanto de cisma como de herejía en la Iglesia en Alemania. Al ser consultado sobre la insistencia de reformas sustanciales, sostuvo que «la exigencia más urgente respecto a estas reformas proviene, sobre todo, de los funcionarios del catolicismo organizado».

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El purpurado alemán sostuvo que ello surge «de los movimientos, del Comité central de los católicos alemanes, que representan a la abrumadora mayoría de empleados de las estructuras eclesiales». El cardenal Brandmüller recordó que «en Alemania la Iglesia católica es el segundo más grande empleador después del Estado». «Y volviendo al cisma, hay que tener cuidado con no confundir dos aspectos: el cisma y el disenso a nivel doctrinal, pues en este caso se trata de herejía. En el caso alemán, tenemos estos dos casos», aseveró. «La situación de Alemania está comprometida, porque no sólo hay un rechazo de la comunión jerárquica, sino porque también campea el desacuerdo a nivel doctrinal. Algunas veces puede haber diferencias de opiniones, que no necesariamente signifiquen un cisma. Sin embargo, el caso alemán es completamente nuevo y, en mi opinión, preocupante», lamentó. «En este caso tenemos también un disenso a nivel dogmático sobre verdades de fe. Es una situación implícita de herejía. Desde el punto de vista dogmático, lo que ocurre en Alemania es tanto un cisma como herejía», sostuvo.

Reiteró que desde la Iglesia en Alemania «hace tiempo que reclaman el sacerdocio femenino, la comunión para los separados vueltos a casar, la aceptación de la homosexualidad, la bendición de uniones homosexuales». «Es un derivar hacia posiciones protestantes. Tal vez quieren una Iglesia que se una a los protestantes», consideró. También se refirió a la cuestión del celibato sacerdotal. «Ciertamente, no es una cuestión doctrinal, pero sí una cuestión de la tradición apostólica. Es inaceptable», explicó. Tras ser consultado sobre quién cree que secundará este cisma, indicó que «todo esto es indiferente para la mayoría de los católicos alemanes». «Tenemos una sociedad fuertemente secularizada: la participación en la Misa dominical es, por mucho, del 10% de las personas. Quienes sostienen las tesis progresistas son gente que esta unida al Comité central de los católicos alemanes, pero, créame, la mayoría de los fieles es indiferente. El secularismo es galopante y los fieles se distanciaron cada vez más de la Iglesia», aseveró. «¿Cisma en Alemania? De hecho, ya comenzó. Visto técnicamente, se puede hablar de cisma cuando hay un proceso en marcha que conduce a separarse de la comunión jerárquica, del Papa», enfatizó.

Argumentó que «el cisma es el rechazo de la comunión jerárquica del obispo o del papa, algo que está ocurriendo delante de nuestros ojos; basta con ver las declaraciones o las posiciones de muchos obispos alemanes». «Este es el comienzo de un acto cismático, luego se van desarrollando las formas de maneras muy diversas. Por ejemplo, el gran cisma de Occidente del año 1054 no fue producto de un único momento. No se cristalizó en un fecha determinada, sino fue consecuencia de un proceso que se formalizó en el siglo XII», explicó. Al referirse al caso de Martín Lutero, aseguró que eso fue más una herejía que un cisma. «Lutero negó dogmas fundamentales; rechazó los sacramentos, a excepción del Bautismo y la Eucaristía. De todas maneras, es difícil enumerar los cismas en la historia». También fue consultado sobre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. «Los seguidores de Lefebvre son muy creyentes y fieles, pero respecto al desarrollo del Concilio Vaticano II —que según mi opinión fue malinterpretado— no distinguen entre el valor dogmático y vinculante de las cuatro constituciones dogmáticas y aquellos textos de contenido práctico y disciplinar, que poseen un carácter jurídico-pastoral y están sometidos, por ello, a los cambios históricos», aseguró.

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