Por Juan María Gallardo. Capítulo cuarto del Directorio para la Catequesis 2020

Temas que se tratan en la sexta meditación

CAPÍTULO IV: LA FORMACIÓN DE LOS CATEQUISTAS
(nn. 129 a 156)

1. NATURALEZA Y FINALIDAD DE LA FORMACIÓN DE LOS CATEQUISTAS

129. La Iglesia da prioridad
a la formación de los catequistas.

La calidad de las propuestas
está unida a las personas que las realizan.

Las Iglesias particulares dedicarán energías y recursos adecuados.

130. La formación:
es tomar forma,
es transformación
es conformarse con Jesucristo…
no es mera instrucción,
exhortación moral, o
renovación de métodos pastorales.

131. La finalidad es Cristocéntrica:
formar
discípulos misioneros:
sujetos activos de la evangelización
capacitados por la Iglesia para
comunicar el Evangelio,
acompañar y educar en la fe.

Ayuda a desarrollar habilidades
para la comunicación de la fe y
para acompañar el crecimiento de los hermanos.

2. LA COMUNIDAD CRISTIANA, LUGAR PRIVILEGIADO DE LA FORMACIÓN

132. La comunidad cristiana es
el origen,
el lugar y
la meta
de la catequesis.
133. Y, dentro de la comunidad,
es el grupo de catequistas
donde se comparte el camino de la.

3. CRITERIOS PARA LA FORMACIÓN

134. Criterios para capacitar a los catequistas

a. Espiritualidad misionera y evangelizadora:
b. Catequesis como formación integral: se necesitan catequistas que sean
maestros, educadores y testigos.
c. En el arte del acompañamiento personal

d. Pedagogía.
e. Disposición para aprender y autoformación: aprender; vivir actualizados.
f. La fe se aprende haciendo, viviendo…

4. LAS DIMENSIONES DE LA FORMACIÓN

135. La formación ayuda a madurar
como persona,
como creyente y
como apóstol.

136. .
137. .

Ser y
saber ser con:
madurez
humana,
cristiana y
conciencia misionera

138. Ser testigo de la fe y
custodio de la memoria de Dios.

La formación
alimenta la espiritualidad
requiere acompañamiento.

139. habilidad para el acto educativo y comunicativo.
140. Santidad personal.
141. Respeto
por la conciencia de la persona
para evitar cualquier tipo de abuso,
ya sea de poder,
de influencia,
económico o
sexual.

La autoridad debe ser un verdadero servicio.

Distinguir entre
fuero interno y
el fuero externo
además de tener un gran respeto
por la sagrada libertad del otro.

Saber:
formación bíblico-teológica y
conocimiento
de la persona y
del contexto social

142. El catequista es un maestro
que enseña la fe.

Se necesita
familiaridad
con la Sagrada Escritura,
con el estudio del Catecismo de la Iglesia Católica,
de los catecismos de las Iglesias particulares y
de los documentos magisteriales.

143. Es necesario que el catequista conozca:

– Las principales etapas de la historia de la salvación:
el Antiguo Testamento,
el Nuevo Testamento y
la historia de la Iglesia;

– los núcleos esenciales del mensaje y de la experiencia cristiana:
el Símbolo de la fe,
la liturgia y
los sacramentos,
la vida moral y
la oración.

– Los elementos principales del Magisterio eclesial
con respecto a
la proclamación del Evangelio y
la catequesis.

En contextos ecuménicos
y de pluralismo religioso,
la vida y
la teología
de otras comunidades cristianas y
de otras religiones.

144. Por tanto, es necesario conciliar:

a. El carácter sintético y kerygmático,

b. la calidad narrativa del relato bíblico,

c. un estilo catequético de los contenidos teológicos,

d. un conocimiento de tipo apologético, un nuevo discurso sobre la credibilidad.

146. La sicología,
la sociología,
la pedagogía,
las ciencias de la educación y
de la comunicación
son un aporte a la formación
ya que la teología y
las ciencias humanas
se enriquecen mutuamente.
147. Hace falta criterio
para el discernimiento y evaluación
de las diferentes teorías
sicológicas, sociológicas y pedagógicas
para apreciar su valor y
reconocer sus límites;

Saber hacer:
formación
pedagógica y
metodológica

148. El catequista es educador y comunicador.

«El catequista es un educador
que facilita la maduración de la fe
que el catecúmeno o catequizando realiza
con la ayuda del Espíritu Santo.

Se ha de respetar
la pedagogía original de la fe.

El catequista es
un facilitador…

149. Actitudes pedagógicas:

a. Capacidad de
libertad interior y
gratuidad,
de dedicación y
coherencia
para ser un testigo creíble de la fe;

b. Capacidad de
comunicación y
de narración de la fe
como habilidad
para presentar
la historia de la salvación
de una manera vital;

c. Desarrollo de una mentalidad educativa
(procesos de aprendizaje);

d. Gestión de las relaciones educativas
(calidad afectiva)

e. Capacidad para preparar un itinerario de fe
(en sus circunstancias socioculturales,
con un plan realista de acción,
con creatividad lenguajes,
técnicas y herramientas,
saber evaluar, etc.)

150. El catequista trabajará
“en comunión”…

5. LA FORMACIÓN CATEQUÉTICA DE LOS CANDIDATOS AL ORDEN SAGRADO

151. La responsabilidad y
la calidad
de la catequesis
depende
de los ministros ordenados
que se ocupan de ella.

En los candidatos a las Órdenes sagradas,
no puede faltar una instrucción específica
sobre el anuncio y la catequesis

Una adecuada formación que aplica
los mismos criterios formativos enunciados.

152. En los Seminarios y casas de formación:

a. Empapar a los candidatos,
a través de la formación espiritual,
de un espíritu misionero
que los impulse a anunciar el Evangelio
a aquellos que no lo conocen y
a no descuidar la educación en la fe de cada bautizado;

b. garantizar experiencias de primer anuncio y
ejercicios en las diversas formas de catequesis;

c. introducirlos en un conocimiento
detallado y profundo del
Catecismo de la Iglesia Católica;

d. profundizar el Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos
como una herramienta preciosa
para la catequesis y la mistagogía;

e. dar a conocer las orientaciones relacionadas con la catequesis
de su propia Iglesia particular;

f. asegurar en el plan de estudios
el conocimiento de la catequesis,
del Magisterio en esta materia y
de las demás ciencias humanas.

153. Los Obispos se encargarán…
de los proyectos formativos.
También de la formación catequética de los presbíteros,
en el contexto de su formación permanente.

6. CENTROS PARA LA FORMACIÓN

Los centros
de formación básica
para catequistas

154. Los Centros de formación básica para catequistas,
con enfoque parroquial, interparroquiales o el diocesano,
tienen la tarea de
proponer una formación sistemática fundamental.

Es recomendable
una formación básica
sobre los contenidos esenciales,
presentados de manera sencilla,
pero con un estilo formativo apropiado
a las necesidades actuales.

Esta formación es
sistemática (visión global) y
de calidad (formadores especializados)

Los centros de especialización
para responsables y
animadores de la catequesis

155. Los centros de especialización,
de carácter diocesano, interdiocesano, o nacional,
tienen el objetivo de
promover la formación de catequistas
que pretenden especializarse.

El nivel formativo
es más exigente y
la intensidad educativa
más prolongada.

Para la formación de responsables que garanticen la formación de otros catequistas

Pueden ser centros para la formación de agentes de pastoral.

Los centros superiores
para expertos en catequética

156. Los centros superiores para expertos en catequética,
a nivel nacional o internacional,
ofrecen
a los presbíteros,
diáconos,
personas consagradas y
laicos
una formación catequética
de nivel superior,
con el objetivo de preparar
a los catequistas responsables
de la catequesis a nivel diocesano o
en el ámbito de las congregaciones religiosas.

Además, estos centros superiores
forman a profesores de catequética
para Seminarios,
casas de formación y
promueven también la investigación en el campo catequético.

Están estructurados
como verdaderos institutos universitarios
en cuanto a su organización
de los estudios,
duración de los cursos y
condiciones de admisión.

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