Arzobispo Ñáñez: «No hay que tener miedo a contagiar santidad y hacer conocer y amar más a Jesucristo»

El arzobispo de Córdoba, Carlos Ñáñez, reiteró que «esto es lo que apasionó a Fray Mamerto», en su reflexión sobre 'Esquiú obispo' en un programa radial. El prelado destacó la importancia de tener un beato, al indicar que «es un gran aliento en la vida de la fe como comunidad, porque esto nos muestra que la santidad no es una quimera».

Arzobispo Ñáñez: «No hay que tener miedo
Foto: Facebook Arquidiócesis de Córdoba.

El arzobispo de Córdoba, Carlos Ñáñez, afirmó que «no hay que tener miedo a contagiar la santidad y el hacer conocer y amar más a Jesucristo», tras recordar que «esto es lo que apasionó a Fray Mamerto», en su reflexión sobre la temática ‘Esquiú obispo’ en el programa ‘María, 400 años de amor, junto a Esquiú’ de la Pastoral de Comunicación Social de Catamarca por ‘Radio Valle Viejo’, el sábado 14 de agosto. El rito de beatificación del fraile franciscano se celebrará el sábado 4 de septiembre próximo en Piedra Blanca, Catamarca.

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«Es importante que esta beatificación no sólo sea vivida como un evento y que no quede en la memoria como una anécdota sino que sea recibida como una gracia y como un estímulo. Una gracia que sea recibida con humildad. No la merecemos pero el Señor nos la otorga y nosotros nos debemos esforzar y responder con generosidad», reflexionó el arzobispo Ñáñez, quien reiteró que «no hay que tener miedo a contagiar la santidad y el hacer conocer y amar más a Jesucristo». «Esto es lo que apasionó a Fray Mamerto. Y esto para los catamarqueños tiene que ser una herencia preciosa a los pies de la Morenita del Valle, de la cual Esquiú fue devotísimo, como buen catamarqueño y como buen franciscano. Por eso por Fray Mamerto hacia la Virgen y por María, hacia Jesús», ratificó. El prelado destacó la importancia de tener un beato y el real valor que esto debe dejar en el pueblo de Catamarca, al indicar que «es un gran aliento en la vida de la fe como comunidad, porque esto nos muestra que la santidad no es una quimera».

Indicó que la santidad «es una real posibilidad pero también es una ayuda, porque los beatos y los santos son nuestros intercesores delante de Dios». «Y a la vez que nos plantea un desafío. Esto que llega no es para enorgullecerse sino para vivirlo como un estímulo y un desafío», explicó. Además, destacó no sólo las virtudes del franciscano catamarqueño sino también detalles de su intensa labor pastoral en esa jurisdicción eclesiástica del siglo XIX, actual arquidiócesis de Córdoba. Ñáñez aseguró que una de las virtudes que más le impactan de Esquiú como obispo es la de «su afán evangelizador», tras mencionar que este fue breve «pero intensísimo». Detalló que en el primer año, el fraile obispo se dedicó a la ciudad capital, mientras que en el segundo año de su ministerio, visitó todo el interior de la diócesis, que en ese momento comprendía toda la provincia de Córdoba y La Rioja. «Es notable que estuvo en muchas poblaciones del interior con una presencia pastoral, misionera, evangelizadora realmente impactante y que hoy también cobra especial relevancia», afirmó.

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