Arzobispo de Nigeria pide al gobierno afrontar con seriedad secuestros y actos de violencia contra católicos

El arzobispo de Abuya, Nigeria, Ignatius Ayau Kaigama, indicó que los secuestros se producen desde hace mucho tiempo en el país, pero que al no ser tomados con seriedad por las autoridades se volvieron una “enfermedad que se extiende sin que se haga ningún esfuerzo significativo para detenerla”.

Arzobispo de Nigeria secuestros
Foto: The Sun Nigeria.

El arzobispo de Abuya, Nigeria, Ignatius Ayau Kaigama, pidió al gobierno afrontar con seriedad los secuestros y actos de violencia que terroristas cometen contra sacerdotes, religiosas y fieles católicos en el país. El 27 de diciembre pasado, por primera vez en la historia de la Iglesia en Nigeria secuestraron a un obispo. El obispo auxiliar de Owerri, Moses Chikwe fue raptado junto a su chofer, y posteriormente fueron liberados el 1 de enero. Ocurrieron también otros secuestros de varios sacerdotes. El 15 de enero pasado, John Gbakaan, presbítero del obispado de Minna, fue secuestrado y asesinado al día siguiente.

El prelado indicó que los secuestros se producen desde hace mucho tiempo en Nigeria, pero que al no ser tomados con seriedad por las autoridades se volvieron una “enfermedad que se extiende sin que se haga ningún esfuerzo significativo para detenerla”, en una entrevista con ‘Ayuda a la Iglesia Necesitada’. Sostuvo que la Iglesia en Nigeria se distingue por ser visible, respetada y reconocida, los secuestradores consideran que atacar católicos es conveniente para sus fines. «En el pasado la gente pensaba que no les ocurriría a los líderes religiosos. Por eso, cuando ocurre, es una noticia destacada. Es una estrategia de los terroristas. Atacan donde la repercusión es más fuerte, eso es lo que consiguen atacando a sacerdotes y religiosos católicos», aseveró. Denunció que pese a que este problema viene de años, aún ni siquiera las autoridades identifican a los autores de los crímenes.

«El hecho de que nuestras fuerzas de seguridad sean incapaces de identificar a estas personas resulta desconcertante y da a entender que no se esfuerzan mucho por garantizar la seguridad. Esto sigue y sigue, y a nosotros nos cuentan siempre la misma historia», enfatizó. El arzobispo de Nigeria explicó que existen varios móviles tras estos secuestros de católicos. Hay raptos por motivos económicos, perpetrados por delincuentes que «solo buscan dinero rápido, que retienen a personas como rehenes y piden rescates de millones de nairas —moneda local—». Indicó que además hay extremistas religiosos que buscan la expansión territorial «para conquistar a los que consideran infieles, y los cristianos son el número uno en su lista».

Al referirse al pago de rescates, Kaigama aseguró que la Iglesia en Nigeria acordó no pagar rescates, dado que consideraron que solo ocasionaría más daño y pondría en riesgo a más sacerdotes y religiosos. «Los obispos de Nigeria acordamos por unanimidad en nuestra Conferencia Episcopal y dejamos muy claro que no pagamos rescates. Cuando un sacerdote es secuestrado, este deja claro que su Iglesia no paga rescates. Pagar un rescate significa poner en venta y en peligro a todos los sacerdotes, religiosas y colaboradores de la Iglesia que se desplazan continuamente entre las aldeas, sin disfrutar de ningún tipo de comodidad pero siempre dispuestos a sacrificarse por amor a Dios y a su pueblo, los pondría en peligro porque así se fomenta la criminalidad y se invita a los secuestradores a ocasionar más daño», precisó.

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