ABBA AGUA 1.

Por Silvio Pereira.

Uno se acercó a Abba Agua y le interrogó fastidioso:
– «¿Tú siempre corres y fluyes sin parar?»
Y se le respondió:
– «¿Acaso hasta mi meta hay algo digno donde detenerme?».

Correr hacia la meta. Toda agua viva va hacia el mar.

Lamentablemente, también las inundaciones naturales como las filtraciones edilicias nos enseñan que ‘al agua no la para nadie’, siempre encuentra rendija donde colarse, sigue fluyendo sin detenerse.

Quien es invitado a andar en corrientes de Agua Viva experimenta rápidamente la tensión interior: la fuerza del Agua que arrastra y la resistencia del yo que no quiere moverse. Esta Agua nueva deberá barrer con todo apego y limpiar el corazón.

Al comienzo de la vida cristiana, seguramente hubo que vencer resistencias interiores para abandonarse en Dios y comenzar un camino distinto, un sendero de redención. Así también nos sucedió en los inicios de la vida espiritual, pues cada vez que en el ejercicio de la oración percibíamos la unción sorpresiva del Espíritu Santo, no sabíamos en verdad si seguir su impulso o no, teníamos lucha adentro. El Don de lo alto nos movía a más y se encontraba con nuestros temores, excusas y dudas. No siempre hemos ganado esas batallas, más bien a fuerza de derrotas en algunas ocasiones hemos dado el paso y el salto de la fe. Pero quienes se han dejado vencer y se han entregado con docilidad a esa corriente de Gracia han llegado a ser testigos alegres de las maravillas del Señor.

Mas en verdad hay que asumir —consecuencia del pecado y su influjo— que todo hombre quiere dejar de caminar, aquerenciarse, echar raíces y descansar en algo que le parezca propio. Pasadas las primeras novedades, las primeras incendiadas alegrías de experimentar al Espíritu Santo y su acción, transitados trechos largos del camino, suele empezar a aparecer el fastidio por tanto andar. Tarde o temprano brotará la queja y el cansancio: «¡Pero esto es siempre moverse! Nunca te detienes y reposas. ¿Una y otra vez hay que recomenzar dejando todo atrás y correr hacia delante? ¡Déjame tranquilo!».

Entonces como en el Desierto, la astuta tentación actúa bajo apariencia de luz, y puede invitarnos a camuflar la crisis volviéndonos ‘avezados expertos” en clasificar y distinguir las mociones divinas. Nos ayuda a auto-engañarnos. Podremos nombrar las experiencias espirituales, tal vez ser baqueanos de algunos pozos y catadores de sus pocas aguas pero no movernos nunca más hacia su Fuente. Y todo bajo un manto de respetable y venerable misticismo.

Hay espirituales que, aunque ya no en el mundo, terminan deteniéndose justamente en el regodeo de sus experiencias interiores. Todo pegoteo amenaza erigir un ídolo y el Espíritu que nos ama nos empuja a salir de aquel engaño. Lo que Dios te da no debes retenerlo. No es tuyo, devuélveselo y comunícalo. Y sobre todo no te quedes con la cáscara de lo que interpretaste y te subyugó la mirada, pues allí el Malo mueve la presunción y el orgullo; seguro terminarás regodeándote en tu propio ensalzamiento y no en la obra de Dios. Lo que importa no es lo que has percibido y degustado sino lo que Dios ha hecho secretamente en tu alma con su toque. Eso irá contigo donde vayas, pero si te detienes en las apariencias de las grandes cosas que has recibido, si te apeteces en fin en ti mismo, finalmente lo perderás todo. ¡Levántate ya, sal de aquí y vuelve a dejarte llevar por el Agua Viva!

La vida del contemplativo es la del Peregrino; siempre andar sin detenerse hasta alcanzar la única meta que proporciona el gran descanso y la inagotable saciedad del alma: la Unión con Dios. Como enseñaba san Agustín, el corazón permanecerá inquieto, siempre inquieto, hasta que descanse y repose en Él. Es crucial que el contemplativo acepte desde el inicio vivir siempre en la intemperie. No hay un parador que dure mucho tiempo. Apenas se sienta y se relaja el Agua Viva le toca, asciende desde las profundidades escondidas y le arrastra a seguir caminando hasta llegar.

Toda agua viva siempre va hacia el mar.

ABBA AGUA 1. Por Silvio Pereira.

El Padre Silvio Dante Pereira Carro es también autor del blog Manantial de Contemplación. Escritos espirituales y florecillas de oración personal.

2 Comentarios

  1. Que bendición poder tener un Sacerdote como Silvio alguien que lejos de predicarse a si mismo predica con amor y valentia la Palabra de Dios hasta el cansancio… Esta frase es para vos y la comunidad de la «virgen de los Remedios»
    «La experiencia más hermosa que podemos tener es el misterio. Es la emoción fundamental que se posa en la cuna de la verdad y de la ciencia verdadera. Quien no la conoce y no se puede maravillar vale tanto como un muerto, y tiene los ojos ensombrecidos» («El mundo como yo lo veo», ensayo de 1930). Einstein

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