"A PESAR DEL SINCRETISMO, AUMENTA EL NÚMERO DE CRISTIANOS".

Religiosa de 79 años relata cómo mantuvieron la fe en Cuba pese a represión comunista

La monja de Ana Gómez de 79 años, una de las 14 Siervas de María, relató cómo la congregación mantuvo la fe en Cuba, pese a la represión del gobierno de Castro para reducir el catolicismo en la isla. "Nos insultaban. Decían: '¡al campo, al campo! ¡todos a trabajar al campo!'. Era lo que mandaba Fidel. Pese a eso, se trabajaba en las iglesias, se invitaba a la gente a que fuera a las iglesias. A los niños los humillaban en la escuela porque iban a la iglesia", recordó Sor Ana.

La monja de Ana Gómez de 79 años, una de las 14 Siervas de María, relató cómo la congregación mantuvo la fe en Cuba, desde que en 1961 el gobierno comunista ordenó la expropiación de la Iglesia, prohibición de las catequesis fuera de los templos.y la expulsión de sacerdotes, religiosos y religiosas para reducir el catolicismo en la isla. Hace 54 años, la congregación tenía 7 casas en toda la isla y más de 100 religiosas que se dedicaban a su carisma de visitar y atender enfermos. El gobierno de Castro provocó un éxodo de religiosos, que se fueron por temor a las represalias. En el caso de la congregación de Gómez su presencia se redujo a la casa de La Habana. 

"Hicimos la vida normal, trabajo de asistencia por la noche, los enfermos. Teníamos muchos enfermos, siempre salíamos todas las que podíamos velar y hacíamos nuestra vida, nuestra misión independiente: la vida de comunidad en nuestro convento, nuestra casa, la vida de asistencia y salíamos mucho a la calle. La gente se nos quedaba muchas veces mirándonos. Nos insultaban. Decían: '¡al campo, al campo! ¡todos a trabajar al campo!'. Era lo que mandaba Fidel. Pese a eso, se trabajaba en las iglesias, se invitaba a la gente a que fuera a las iglesias. A los niños los humillaban en la escuela porque iban a la iglesia", recordó la anciana monja. "La presión sobre los menores era más fuerte en los pueblos, pues se daban casos donde los profesores se paraban en las puertas de las iglesias para ver qué alumnos iban a Misa", sostuvo Mercedes Martínez, de 54 años, la primera vocación cubana de las Siervas de María, tras la represión comunista.

En ese sentido, Sor Mercedes afirmó que el trabajo misionero ayudó a mantener la fe en la isla. "Con el testimonio de la vida de ellas, de noche tras noche junto a un enfermo, era lo más elocuente que ellas hacían, de servicio, de caridad. A la gente les convencían la vida de las hermanas que trabajaban sin cobrar; incluso hasta las mismas personas del gobierno se quedaban admiradas por su labor", indicó, quien además sostuvo que quienes cuidaron la fe en Cuba fueron las abuelas. "Los padres que eran jóvenes no podían porque tenían que trabajar…él (Fidel) destruyó la familia. Dejó a los hijos, mandó a los padres a trabajar lejos. Las abuelas fueron las que mantuvieron la familia", aseguró. Ambas religiosas coincidieron que la situación comenzó a cambiar con la visita de san Juan Pablo II en 1998 y la carta de los obispos cubanos 'El amor todo lo espera' que "sembraba el amor en el corazón del cubano, basado en el amor de Dios y de la Virgen de la Caridad", dado que "hizo mucho bien en el pueblo cubano y ahí empezó el diálogo con la Iglesia". "A pesar del sincretismo que hay, aumenta el número de cristianos, no mucho, pero sí va aumentando", añadió Sor Ana, la monja que vivió los años más difíciles para la Iglesia en la isla.

Fuente: ACI Prensa.

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