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Cardenales | "NO ES UN ESPECTÁCULO". | 23.10.2015 00:00

Cardenal Sarah: "La Santa Misa no puede ser mero entretenimiento de los fieles"

Estas afirmaciones fueron hechas durante el lanzamiento de la edición en italiano del libro 'Divino Amor Encarnado', del cardenal Raymond Burke, cuya presentación contó con la presencia del cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

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"La Santa Misa no es un espectáculo": estas claras palabras fueron la forma como el cardenal Robert Sarah, rechazó el uso de elementos electrónicos y otro tipo de distracciones durante la Sagrada Eucaristía, a veces infortunadamente por parte de los propios sacerdotes. El purpurado recordó que el Santo Sacrificio de la Misa es un "signo del amor de Dios y el centro de la fe".

El Prefecto recordó durante su intervención un infortunado suceso en una reciente eucaristía internacional, donde algunas personas estuvieron más concentradas en tomar fotografías tipo selfie con sus teléfonos celulares que en participar del Sacramento, hecho evidente para los presentes en el lugar y registrado en algunas fotografías difundidas en medios de comunicación. El hecho reviste especial gravedad ya que algunos de los involucrados eran sacerdotes. "Fue repugnante", indicó.

"La Eucaristía no puede ser un mero entretenimiento de los fieles, sino una participación y relación íntima con Dios", recordó el cardenal Sarah. Este llamado sobre la profundidad del misterio de la Eucaristía concuerda con el tema del libro, dedicado a la reflexión de la última Encíclica papal de San Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, y la exhortación Apostólica de Benedicto XVI Sacramentum Caritatis. La identificación del Sacramento de la Eucaristía como Jesucristo mismo es el tema fundamental del libro, ya que la Eucaristía es mucho más que un simple medio para obtener la gracia de Dios.

"La Santa Eucaristía une a los hermanos y hermanas en Cristo en la unidad más profunda posible, más allá de cualquier vínculo meramente humano", recuerda el autor. "La participación en el sacrificio y el banquete de la Eucaristía no es simplemente compartir una comida juntos. En cambio es compartir la comunión divina que es la única que puede traer a la humanidad a la unidad y la paz".